precio de la luz

Las eléctricas mandan, el gobierno obedece

Como hemos podido ver, asistimos a un despropósito total que condena a la clase trabajadora a dos opciones inasumibles y absurdas: o bien, no dormir y realizar las tareas del hogar en horarios intempestivos; o bien, pagar facturas elevadísimas que impidan poder pagar otras facturas que ya suponen un ahogo para nuestra clase, como son los alquileres-hipotecas, etc.