lucha de clases

¡En defensa de la memoria del Presidente Gonzalo!

Nos encontramos a las puertas de un nuevo curso académico. Los estudiantes de clase trabajadora llevamos años siendo testigos de cómo se precariza nuestra educación. A las instituciones burguesas, solo les importa crear el marco educativo idílico para las demandas de la burguesía española. Los comunistas somos conscientes de que la organización y la lucha revolucionaria son la única vía posible para construir una alternativa educativa que sirva de forma real a los intereses de nuestra clase.

El 8 de marzo para las organizaciones comunistas

¿Sigue siendo el 8 de marzo un día necesario de reivindicación? Las comunistas decimos que sí: en el marco del sistema capitalista las mujeres trabajadoras nos encontramos sujetas a unas condiciones de especial opresión basadas en la explotación asalariada y en la servidumbre doméstica que perpetúan nuestra dominación.

El capitalismo y la feminización de la pobreza

La situación de especial vulnerabilidad que sufren las mujeres bajo el sistema tiene varias formas de hacerse visible; una de ellas es la feminización de la pobreza.

El mito de la libre elección

La prostitución es y ha sido desde siempre la cara más agresiva y visible de la opresión que sufre la mujer trabajadora, constituyéndose así al mismo tiempo como un instrumento ideológico que supone la reproducción de jerarquía en las relaciones entre hombres y mujeres y la absoluta mercantilización, cosificación y deshumanización de la mujer. Es por eso que la cuestión de la prostitución no atañe exclusivamente a las mujeres prostituidas, sino a todas las mujeres -como sujetos potencialmente prostituibles- y a los hombres -en nuestra lucha como clase-.a prostitución es y ha sido desde siempre la cara más agresiva y visible de la opresión que sufre la mujer trabajadora, constituyéndose así al mismo tiempo como un instrumento ideológico que supone la reproducción de jerarquía en las relaciones entre hombres y mujeres y la absoluta mercantilización, cosificación y deshumanización de la mujer. Es por eso que la cuestión de la prostitución no atañe exclusivamente a las mujeres prostituidas, sino a todas las mujeres -como sujetos potencialmente prostituibles- y a los hombres -en nuestra lucha como clase-.

Solidaridad con la lucha revolucionaria del pueblo filipino y el Partido Comunista de Filipinas

Filipinas es un país dominado por distintas potencias imperialistas extranjeras, destacando históricamente EEUU, pero sumándose recientemente China. Estas potencias han mantenido a Filipinas en el subdesarrollo económico y social: una industria subdesarrollada, de bajo valor añadido y dependiente, una economía extractiva que se lleva productos agrícolas y minerales sin apenas procesar, un sector financiero especulativo que sobrevive en buena medida por las remesas de la enorme emigración filipina, y áreas enteras del país en las que la población subsiste mediante formas de agricultura pre-capitalistas a la vez que se ve obligada a resistir los embates de las multinacionales del monocultivo que destrozan sus fuentes de sustento. Es decir, Filipinas es un país semicolonial y semifeudal.
Desde Iniciativa Comunista, Organización Comunista Revolución y el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores, expresamos nuestra solidaridad con el Partido Comunista de Filipinas (CPP) y la lucha revolucionaria que encabeza, así como con todo el pueblo filipino en lucha por su liberación nacional y social, frente a la represión desatada del régimen fascistoide de Rodrigo Duterte.

Ni aulas inseguras, ni brecha digital

Desde el comienzo de la pandemia se ha realizado una gestión nefasta por parte de las universidades. Los estudiantes hemos sufrido problemas tales como la semipresencialidad como método docente, así como la carencia de espacios de estudio y aulas que garantizasen nuestra seguridad. Muchos de los inconvenientes con los que nos hemos encontrado no nacen con la pandemia, sino que forman parte de un proceso de infrafinanciación que llevamos padeciendo de manera sistemática desde hace tiempo. Hablamos de un sistema educativo público incapaz de amoldarse a los cambios que exige la situación de excepción sanitaria en la que nos encontramos. Esta es una realidad que se ha hecho latente durante el periodo de examinación presencial en las universidades públicas de todo el Estado español.