formación profesional

Inicio de curso académico 2021-2022: fuego a la educación capitalista

Nos encontramos a las puertas de un nuevo curso académico. Los estudiantes de clase trabajadora llevamos años siendo testigos de cómo se precariza nuestra educación. A las instituciones burguesas, solo les importa crear el marco educativo idílico para las demandas de la burguesía española. Los comunistas somos conscientes de que la organización y la lucha revolucionaria son la única vía posible para construir una alternativa educativa que sirva de forma real a los intereses de nuestra clase.

Ni aulas inseguras, ni brecha digital

Desde el comienzo de la pandemia se ha realizado una gestión nefasta por parte de las universidades. Los estudiantes hemos sufrido problemas tales como la semipresencialidad como método docente, así como la carencia de espacios de estudio y aulas que garantizasen nuestra seguridad. Muchos de los inconvenientes con los que nos hemos encontrado no nacen con la pandemia, sino que forman parte de un proceso de infrafinanciación que llevamos padeciendo de manera sistemática desde hace tiempo. Hablamos de un sistema educativo público incapaz de amoldarse a los cambios que exige la situación de excepción sanitaria en la que nos encontramos. Esta es una realidad que se ha hecho latente durante el periodo de examinación presencial en las universidades públicas de todo el Estado español.

Conquistemos nuestro futuro

Durante décadas nos han vendido la educación reglada en general, y el sistema educativo español en particular, como la clave para acabar con la desigualdad, mostrándose a sí mismo como un ascensor social que permite elevar el nivel de vida de cada generación al respecto de la anterior, permitiendo a cualquier persona independientemente de su situación lograr las mismas oportunidades en una oda a la meritocracia.

¿Y la seguridad de los estudiantes?

Desde el comienzo de la pandemia se ha realizado una nefasta gestión por parte de las universidades. Los estudiantes hemos sufrido problemas como falta de aulas, falta de espacios de estudio, la semipresencialidad como método docente, etc. Muchos de estos problemas ya eran latentes antes de la pandemia, pero con esta no han hecho más que agudizarse mostrando la precariedad del sistema un sistema público de educación que no ha sido capaz de amoldarse a los cambios que la pandemia exigía, debido al proceso de infrafinanciación que llevamos años sufriendo con los recortes en el presupuesto educativo año tras año, ataques a la educación pública como el 3+2, o la subida de ratios en las aulas. Ahora, al encontrarnos en época de exámenes universitarios, estas problemáticas no han hecho más que agudizarse.