Solidaridad contra la represión al movimiento vecinal en València

Como cualquier otro estado burgués, el estado español ejerce una represión contra el movimiento de nuestra clase. El estado tiene a su disposición multitud de recursos, así como la legalidad vigente para hacer frente a las masas organizadas. En este caso es el movimiento vecinal en València la víctima de esta represión.

En el último año, organizaciones de barrio como Construïm Malilla o el Sindicat de Barri de Cabanyal, entre otras, vienen recibiendo multas constantes y generalizadas en todos los militantes que acuden a desahucios, acciones, movilizaciones, … Estas multas buscan reprimir el movimiento ahogando económicamente y disuadir a todas esas personas que ya forman parte de él o que son cercanas a formar parte. Saben que quienes forman parte de estos movimientos son obreros (jóvenes o familias en su mayoría) que no pueden pagar 150€, 300€, 600€ o más en cada desahucio, además los diferentes sindicatos u organizaciones no son capaces de asumir estas multas ya que no disponen de recursos suficientes. A lo anterior debemos sumar que la presencia y presión policial ha aumentado considerablemente, tanto a pie de calle como en acciones de estas organizaciones, como desplegar dispositivos policiales desmesurados en desahucios de familias. Además, Ribó ha prometido recientemente aumentar en 234 los efectivos policiales en la ciudad de Valencia de aquí a diciembre, movimiento por parte del ayuntamiento que, entendemos, no es casual.

Este es el modus operandi ya en ciudades como Barcelona, donde las asambleas de barrio acumulan miles de euros en multas, por no hablar de numerosos juicios pendientes por parar desahucios u okupar espacios, juicios que además siempre ganan el estado y los especuladores inmobiliarios y que siempre acaban igual: más multas, antecedentes o directamente penas de cárcel para los militantes y criminalización del movimiento por la vivienda.

Por lo que vemos, esta va a ser a partir de ahora la tónica general del gobierno central, Ayuntamiento y Generalitat en la ciudad de València. Los partidos de gobierno a las diferentes escalas: PSOE y Unidas Podemos, no solo legislan contra nuestra clase, si no que, además, lanzan con toda su fuerza a las FCSE contra el movimiento vecinal. Esto ocurre mientras desde esos mismos partidos se mandan mensajes de solidaridad y apoyo con las organizaciones y los militantes reprimidos, son un lobo con piel de cordero y no podemos más que desenmascararlos.

Desde el Partido (Marxista-leninista) de los Trabajadores nos solidarizamos con los compañeros de las diferentes organizaciones vecinales que luchan a diario contra los especuladores y por nuestra clase. Es vital la unidad en el movimiento vecinal y no ceder ante las presiones de las instituciones, la única forma de combatir la represión es fortalecernos y no parar la lucha.