Sobre los resultados electorales en Reino Unido

incidencia del imperialismo y deslocalización industrial en el triunfo de Johnson

El pasado jueves tuvieron lugar las elecciones en el Reino Unido. La victoria de Boris Johnson y el fracaso de Jeremy Corbyn se encuentran directamente relacionadas con su postura ante el Brexit.

Estas elecciones se presentaban como un plebiscito sobre la salida de la UE, siendo el lema de campaña de Boris Johnson “Get Brexit Done” y habiéndose posicionado Jeremy Corbyn a favor de celebrar un segundo referéndum.

Esta polarización del voto en torno al Brexit y la alineación de los dos principales partidos con uno u otro bando han supuesto un gran triunfo para Boris Johnson y un fracaso estrepitoso para Jeremy Corbyn y los laboristas, que no obtenían tan pocos escaños desde 1935. Una de las claves de la victoria del “Leave” en el referéndum sobre el Brexit fue el apoyo a la salida de la UE en las regiones industriales venidas a menos del norte de Inglaterra, como era el caso de Northumberland, feudo histórico de los laboristas.

En esta ocasión ha ocurrido lo mismo: el llamado “muro rojo”, la zona del norte de Inglaterra en la que desde hacía décadas triunfaban los laboristas, ha dado su apoyo a Boris Johnson.

Desde hace años estamos viendo como regiones industriales de capa caída en Alemania, Francia o Italia han pasado de ser zonas con gran influencia de los partidos socialistas o comunistas a zonas en las que crecen cada vez más la derecha y la extrema derecha.

Ante la deslocalización de la industria a países con peores condiciones laborales, surge en los trabajadores una conciencia de clase que va más allá de la mera lucha por mejoras, y que se liga con la cuestión imperialista. Sin embargo, estos trabajadores quedan huérfanos de un referente político ante unos partidos de izquierda que, si bien son progresistas en lo social, no cuestionan la pertenencia a la UE ni las reglas del juego del imperialismo.

Esto es aprovechado por los partidos populistas de derecha, que con proclamas proteccionistas y un discurso anti-globalización acaban por convertirse en los únicos que ofrecen a estos trabajadores una alternativa a la situación que viven.

Debemos entender la Unión Europea como lo que es, una organización creada a la medida de los intereses de la oligarquía financiera para la exportación de capitales y de mercancías en un gigantesco mercado único sin restricciones arancelarias. Del mismo modo, debemos denunciar el proyecto de los partidos populistas de derecha de salir de la UE para regresar a un capitalismo nacional, un proyecto engañoso debido a que el capitalismo librecambista lleva en sí mismo la semilla del capitalismo.

Si tras la defensa de la UE se esconden los intereses de la oligarquía financiera, tras la defensa de una salida de la UE en el marco capitalista se esconden los intereses de una serie de empresas que se ven amenazadas por el poder de los grandes monopolios.

Lo que buscan estas empresas no es otra cosa que el establecimiento de una serie de medidas, como aranceles, que las defiendan de los grandes monopolios hasta el momento en que sean suficientemente poderosas para ser ellas el monopolio.

Por tanto, la salida de la UE debe ser un proceso que vaya intrínsecamente ligado con la construcción del socialismo. Porque los trabajadores no queremos salir de la UE para volver al capitalismo del siglo XIX, queremos salir de la UE para construir el socialismo.

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