Sobre la rehabilitación del juez Garzón

Estos últimos días se ha hecho pública la sentencia del Comité de Derechos Humanos de la ONU que ha dado la razón a Baltasar Garzón en relación a su inhabilitación por el Tribunal Supremo hace ya nueve años. Debemos recordar que dicho Tribunal inhabilitó durante once años a Garzón en 2012 por la acusación de escuchas ilegales a los acusados de la Trama Gürtel, prevaricando y vulnerando la intimidad de los acusados.

Ahora, como decíamos, nueva años después, la ONU le ha dado la razón después de que presentase en 2016 una demanda contra su inhabilitación ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU por vulneración del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Es importante tener en cuenta que no es vinculante al no tratarse de un Tribunal de Justicia. Pero el Comité exige al Estado español que proceda a una “reparación integral” de Garzón, que borre sus antecedentes penales y que le proporcione “una compensación adecuada por el daño sufrido”. Por ello, Garzón ya ha anunciado su intención de volver a su juzgado y recuperar su carrera judicial.

Baltasar Garzón saltó a la fama por la Operación Nécora durante los años 80’ y 90’, una operación contra el narcotráfico en Galiza. Si bien este proceso le llevó a la fama, en este caso tuvo su primer problema con las escuchas ilegales que ordenaba, además de no llevar a la prisión a los principales narcos gallegos. Su carrera fue en aumento por la persecución contra los miembros de ETA, GRAPO, la ilegalización del PCE (r), su causa contra el dictador chileno Augusto Pinochet, los crímenes del franquismo… todo esto le valió el apodo de “el juez más famoso”.

Con el pronunciamiento de la ONU, no han faltado los pronunciamientos de la socialdemocracia y el revisionismo oficial en forma de felicitaciones y reconocimientos al exjuez, olvidando que se trata de un miembro del aparato represivo del estado.

Los comunistas debemos tener claro que Baltasar Garzón no es referente de nada, salvo de buscar la fama, militar en las filas de la socialdemocracia, haber jugado un breve papel en el Gobierno de Felipe González, y haber llevado a cabo una brutal represión contra el independentismo y parte del movimiento revolucionario.

Uno de los puntos fuertes de aquellos que reivindican a Garzón es la lucha contra ETA, bajo esta bandera, el exjuez permitió reprimir y encarcelar, cual política maccartista, a toda persona acusada de ser del entorno de ETA, o de organizaciones independentistas gallegas y catalanas.

Entre sus grandes gestas destacan la detención en 1997 de 27 personas acusadas de ser del entorno de ETA sin prueba, tras lo que el Tribunal Constitucional las acabó declarando inocentes.

También llevó a cabo una política de hostigamiento hacia el diario Egin, la famosa causa 18/98, al acusó de estar cerca de ETA, por ello cerró el periódico y encarceló a todos los periodistas que en él trabajaban. Años más tarde se sentenció que todos eran inocentes y que Egin no estaba en el entorno de ETA, pero el periódico, tras años cerrado, no pudo volver a salir adelante.

En 1992 detuvo a 40 independentistas catalanes en la “Operación Garzón” por pertenecer, supuestamente, al ya disuelto grupo Terra Lliure. Muchos detenidos denunciaron haber sufrido torturas, habiendo sido asfixiados con bolsas de plásticos, dándoseles palizas, descargas eléctricas… Garzón se negó a escucharlos a investigar nada. El propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó al Estado español por negarse a investigar estas denuncias. Ignorar denuncias de torturas fue una constante de Garzón, haciendo lo mismo con los detenidos vascos y gallegos, a los que se negaba, si quiera, a permitir que le enseñasen las marcas.

También fue Baltasar Garzón quien ignoró y no dio importancia a las primeras denuncias de niños robados durante el franquismo, dejando totalmente indefensas a las víctimas.

Este es el Baltasar Garzón incómodo para el PSOE, Podemos, Izquierda Unida y el PCE. El juez que no daba ningún amparo a los desposeídos y hacia oídos sordos ante las torturas que se hacían en las cárceles, o el que daba órdenes de detención sin ninguna base. El mismo juez que permitía todo tipo de escuchas ilegales, pero que luego da lecciones de derechos humanos. No hay varios jueces Baltasar Garzón, solo uno, el que representa la represión del Estado español.

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores dejamos clara nuestro rechazo más enérgico a la adulaciones o felicitaciones a este personaje que no ha dudado en atacar a todo aquello que puede ser enemigo del Estado burgués. Los comunistas tenemos que combatir todo lo que el enemigo burgués sostiene y sostener todo lo que la burguesía combate. Baltasar Garzón no es más que un representante del orden democrático-burgués en el que vivimos, un país garantista con los derechos burgueses, pero que no pretende defender, en absoluto, los derechos de la clase trabajadora.