Sobre la okupación

Durante las últimas semanas hemos observado como los medios de comunicación burgueses han lanzado una ofensiva de criminalización del movimiento okupa, exagerando números, confundiendo términos jurídicos de forma consciente y todo tipo de manipulaciones y tergiversaciones con un único fin: que las okupaciones tengan tal repercusión mediática que se naturalice endurecer las leyes para expulsar a trabajadores de los lugares donde residen habitualmente.

De esta forma, el desarrollo de nuevas leyes en este sentido favorece a la oligarquía financiera, clase dominante del Estado, así como dividen a la clase obrera, tratando de ponerla en contra de los sectores más humildes y precarizados de esta y también siendo un posible caldo de cultivo para la proliferación de discursos racistas o xenófobos.

Esta ofensiva mediática se ampara en manipulaciones y tergiversaciones fácilmente desechables con los datos. En 2020, de las casi 25 millones de viviendas que existen en España, 3.443.365 son viviendas vacías, encontrándose este número en crecimiento constante desde 2001, momento desde el que ha aumentado en un 10,8% hasta la cifra actual. Del total de viviendas, el 71,7% se trata de primeras residencias, mientras que el 14,6% lo son temporales. 

De entre las muchas tergiversaciones de la burguesía, se oculta que la inmensa mayoría de ocupaciones se realizan en viviendas vacías, y además de estas una gran parte pertenecen total o parcialmente a agencias inmobiliarias. Es aquí donde existen tiempos laxos para los desalojos, ya que en el allanamiento de una primera vivienda, el procedimiento de expulsión de los ocupantes es sustancialmente más rápido. 

El discurso que difunde el miedo a “que te okupen la casa” es completamente irreal, ignorando la naturaleza social y comunitaria del movimiento okupa y de sus acciones  – en viviendas vacías, propiedad de corporaciones privadas-, generando, por otra parte, un clima de miedo e indefensión de las personas ante las ocupaciones, como si fuera poco menos que una plaga bíblica.

Por otro lado, no podemos desvincular esto de la problemática que padece la clase trabajadora para acceder a la vivienda. El precio medio de alquiler del m2 en España, el cual se situaba en el 2015 sobre los 7€/m2, se ha incrementado hasta llegar a los 11€/m2 este año, siendo este incremento aún mayor en grandes núcleos urbanos, entre los que destacan Barcelona y Madrid. Debemos aprender también de la anterior crisis económica, donde según datos de la PAH desde 2008 se han producido aproximadamente 1 millón de desahucios, de los cuales el 68% han sido por impago de alquiler. Durante los últimos años, pasados los peores momentos de la crisis, aunque la cifra ha venido reduciéndose, esta aun alcanzaba los 54.000 desahucios el año pasado.

Estas cifras en contrapartida quedan muy lejos de las cifras de ocupaciones, el número de las cuales en 2019 asciende a la cifra de 14.621. Durante los 6 primeros meses de este año ha habido un 5% más de denuncias por ocupaciones, lo cual pese a ser número mayor que a las cifras del pasado año, no puede justificar que la ocupación se haya disparado y toda la alarma generada. En total, se contabilizan alrededor de 100.000 viviendas ocupadas actualmente.

Así pues, debemos ver actualmente como la ocupación es una de las pocas herramientas que le queda a la clase obrera más precarizada para poder acceder a una cuestión tan básica como es la vivienda, por mucho que el más progresista de los gobiernos burgueses trate de parchearlo con más ofertas de vivienda pública o alquileres asequibles. 

La cuestión de la vivienda está íntimamente ligada al capitalismo y por los sucesivos gobiernos burgueses, que gestionando los intereses de la oligarquía financiera, permiten que esta parasite de forma continuada a la clase obrera mediante la compleja legislación hipotecaria y de alquileres.

Las condiciones de la clase obrera se recrudecen en periodo de crisis económicas y, a la víspera de la que se avecina, la burguesía quiere asegurar sus derechos donde gran parte de la clase trabajadora no va a poder pagar los alquileres de sus casas. Esta nueva legislación que se está proponiendo para frenar las okupaciones no es sino el perfecto escaparate para expulsar de sus casas a quien no puede pagar un alquiler, como a quien como última opción se mete en una casa vacía para poder subsistir.

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores rechazamos las tergiversaciones y mentiras de la burguesía así como su falso clima de miedo e inseguridad que nos imponen. Como comunistas, debemos organizarnos en nuestros barrios y en la lucha obrera vecinal para frenar la ofensiva mediática, ideológica y política de la oligarquía financiera de los próximos meses.