Renault despide a 18 trabajadores en Sevilla

Renault despide 18 trabajadores en su factoría en Sevilla. En la tónica general de desprecio al movimiento obrero y prácticas antisindicales, lo ha hecho sin justificación ninguna y sin avisar al Comité de Empresa ni a las secciones sindicales. Frente a los 20 días y 12 mensualidades (despido objetivo por extinción de contrato, argumentando la eliminación de sus puestos de trabajo) que les quedaría a los 18 compañeros, la empresa propone una “oportunidad” como alternativa: trabajar en la factoría de Valladolid, a más de 600 kilómetros, y con un ingreso extra de 6.000 euros. Esta alternativa es irreal y un insulto a toda la plantilla, especialmente a los 18 compañeros que llevan una media de 20 años trabajando en la misma.

El gigante francés lleva años machacando a la plantilla. Lo viene haciendo con el progresivo aumento de ritmos y carga de trabajo en las líneas, la unificación de puestos de trabajo, las cada vez más multicompetencias de la plantilla, puestos ergonómicamente no adaptados a la plantilla, la externalización de parte importante de trabajadores en Empresas de Trabajo Temporal (ETT) y un largo etc. Durante la crisis pandémica de la Covid-19, Renault aprovechó la política de los ERTE para reestructurar su plantilla y despedir compañeros de forma encubierta. El ejemplo sevillano, que se despide a estos 18 compañeros mientras 2000 trabajadores están en ERTE por turnos rotatorios, da fe de ello. Pero no ocurre solo en Sevilla: también en Valladolid y Palencia. Otro ejemplo de tantos es como ID Logistics, empresa auxiliar del grupo Renault, que mediante triquiñuelas legales despidió de facto a 21 trabajadores en la fábrica de Villamuriel de Cerrato (Palencia).

La política de despidos y reestructuraciones de Renault debemos encuadrarla dentro de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi y de la lógica del sector automovilístico. Esta alianza no es más que un acuerdo monopolístico para repartirse el mercado: Renault se quedará con Europa y Nissan y Mitsubishi con China y Estados Unidos (recordemos que Nissan tiene una participación del 34% en esta última). La alianza entre estos grandes grupos solo puede continuar si ambos se comprometen a llevar una política común de competencia frente a Ford y otros grandes grupos. Hacer más competitivas las fábricas significa producir más con menos, es decir, destinar el desarrollo tecnológico a una mayor producción con un número más reducido de trabajadores, o al cierre de factorías que en la división internacional de la cadena productiva de las empresas no pueden implementar este desarrollo tecnológico en sus cadenas de montaje. Este es el caso del cierre de Nissan en Barcelona, que sigue la misma política de la Alianza y ejemplifica como pocos la que implica la búsqueda de la máxima ganancia para estos monopolios frente a las necesidades de los trabajadores que viven explotados por ellos.

La actitud de los gobiernos burgueses son lo esperado: complicidad, colaboración y permisividad para los monopolios. La respuesta de las instituciones del Estado concuerda consecuentemente con su carácter de clase: subvenciones y premios para los directivos, rebajas fiscales, rescates, exenciones durante crisis capitalistas, etc. Por ejemplo, la Junta de Castilla y León otorga premios al director de Renault España poco antes de que los trabajadores entren en ERTE en todo el Estado, y poco después de que sugiriese en la prensa la necesidad de ampliar las jornadas laborales y normalizar el trabajo en domingos. El mismo director, José Vicente de los Mozos, también fue recibido y elogiado por el Presidente de la Junta de Andalucía Juanma Moreno el pasado 2020, señalando a Renault directamente como “aliado esencial” del gobierno autonómico.

Ahora es el despido de 18 compañeros, pero mañana serán otros. Lo hemos visto en otras grandes multinacionales del sector: las reestructuraciones no pararán porque siguen la lógica monopolística de buscar la máxima ganancia, reestructurando fábricas en su división internacional de la producción automovilística. Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores nos solidarizamos con los 18 compañeros que han sido injustamente despedidos y animamos a continuar la lucha en todas las movilizaciones y acciones de apoyo. Ni los gobiernos que gestionan el Estado van actuar, porque gestionan los intereses de la oligarquía financiera, ni tampoco el ordenamiento democrático-burgués permite que se ponga freno a los grandes monopolios. La única solución que le queda al proletariado industrial es continuar resistiendo en las luchas obreras y sindicales venideras para, finalmente, transformar la resistencia en organización y lucha revolucionaria.

¡Reanult despide! ¡Los trabajadores se organizan!

¡Movemos el mundo, paramos sus golpes!