Que luchar valga la pena

Reconstruyamos el Partido que organice la Revolución

La lucha es una necesidad para nuestra clase; hacer que luchar valga la pena es un deber para los comunistas. Actualmente, nos encontramos en una situación de crisis sin precedentes. Una crisis, en la que la clase trabajadora ha parado cada golpe y pagado con su salud, sus derechos o su vida las imposiciones de quienes se lucran de su trabajo. Sin embargo, pareciera que la vida sigue bajo el capitalismo.

La vida que sigue es una vida de explotación. La que podemos esperar bajo este sistema es una vida bajo los sometimientos de la burguesía, que acumula gracias a nuestra miseria, y la cimienta, mantiene y propicia. Es una vida donde la producción no está al servicio de nuestras necesidades, sino donde por el contrario, es dirigida en exclusiva para generar las mayores ganancias a los empresarios.

Es una vida en la que se nos priva del fruto de nuestro trabajo, se nos arrebatan las expectativas de vivir con dignidad y se nos cosifica. Importamos mientras producimos. Cada medida que se ha tomado, ha servido para blindar las ganancias empresariales, por más que nos desprotegieran, por más que vulneraran nuestros derechos, por más que arriesgaran o acabaran con nuestra vida. 

Nos han pedido sacrificios, nos han pedido calma, nos han pedido confianza en unas instituciones que se han demostrado ineficientes y a todas luces dañinas en sus políticas contra la clase trabajadora. Nos han demostrado las contradicciones que la socialdemocracia está dispuesta a ocultar para mantener una paz social que no puede existir cuando existe la lucha de clases. 

Nos han demostrado en reiteradas ocasiones cómo los medios de comunicación son medios de propaganda del capitalismo, y cómo cuando la manipulación no era suficiente, se aplicaba de forma salvaje la represión contra quienes protestaban contra las medidas clasistas del Gobierno en consonancia con los intereses de los empresarios. La especial coyuntura provocada por la situación de pandemia que vivimos sólo ha hecho que agudizar unas contradicciones que estaban vivas desde la existencia del capitalismo.

Ha mostrado su crudeza, y la miseria y el dolor que provoca en todo el mundo un sistema que se alimenta de la desigualdad, y que la refuerza a nivel ideológico.  Sólo ha evidenciado la vida amarga que quienes nos explotan quisieran para nosotros. La vida que bajo el capitalismo podemos esperar es una vida de explotación, por lo que consecuentemente, la vida que debemos asumir es una vida de lucha y organización.

La organización contra este sistema no puede ponerle parches que lo fortalezcan, ni puede darse sorteando los pilares que lo sostienen. La organización para acabar con la desigualdad del capitalismo no puede ser de otra forma que revolucionaria, y estas tareas pasan hoy por la Reconstrucción de un Partido Comunista que sepa llevar a término el trabajo necesario para construir un mundo nuevo.

Hagamos que luchar valga la pena.

Reconstruyamos el Partido que organice la Revolución.