Plan de alquiler para la “clase media”

Parches a la ineficiencia capitalista y conciencia de clase

Este lunes se ha dado a conocer el llamado plan de alquiler para ‘’la clase media trabajadora’’ en Madrid. 

Pese a que el plan se venda como un balón de oxígeno para muchas familias de clase trabajadora, evidencia varias problemáticas. Por un lado, la incapacidad de que en el capitalismo se pueda garantizar un trabajo y sustento para la clase trabajadora, siendo necesaria la intervención del Estado; y por otro lado, la propia dificultad para que este bono social no se traduzca en una subida de los precios, ya que como bien sabemos la llamada mano invisible funciona a favor del capital.

Con este tipo de medidas se busca ocultar la contradicción principal capital-trabajo: el hecho de que los ingresos de los trabajadores no partan únicamente del salario que obtienen en sus centros de trabajo si no que se deban de complementar con las “ayudas” del Estado, invisibiliza el proceso de generación de riqueza bajo el capitalismo. Al igual que pasó con la aprobación del Ingreso Mínimo Vital se ponen al descubierto las miserias del Estado burgués al tener que complementar la precariedad y empobrecimiento de la clase trabajadora que ni siquiera puede llegar a final de mes con un techo, comida y ropa asegurados.  Y recae sobre el Estado el suplir las miserias a las que nos tienen acostumbrados la burguesía. 

Al mismo tiempo, debemos recordar que este plan de alquiler no anula de ninguna manera la explotación de la clase obrera, de hecho reconoce que no es suficiente el trabajo para sobrevivir en el sistema capitalista.

El carácter de clase es un punto clave, y este plan se nos presenta como una solución para la clase “media”trabajadora. Es por ello que a lo ya expresado debemos sumarle la búsqueda continua por parte de los partidos de la burguesía de maquillar las contradicciones de clase con su discurso de una supuesta “clase media”, con el claro objetivo de generar división entre los propios obreros, intentando anular la conciencia de clase. 

Este plan pretende utilizar viviendas vacías, que sean cedidas por los propietarios al Ayuntamiento y que este último sea el que lo alquile a la población. Todo esto gestionado por el mismo partido burgués que vendió pisos con rebajas a fondos buitres y que sigue legitimando cortes de luz en barrios como la Cañada Real en connivencia con el Gobierno central.

Esta nueva medida no pretende ser un gesto de solidaridad con los trabajadores, sino que refuerza el discurso que la socialdemocracia ya abanderaba con el IMV de presentar al Estado como un eslabón de caridad, al mismo tiempo que sigue blindando los  beneficios de la burguesía. 

A esto hay que sumarle que la situación sanitaria y la crisis económica ha derivado en el empobrecimiento de muchos sectores de la clase trabajadora (se han registrado 800.000 nuevos trabajadores pobres en toda España) y el incremento de los beneficios de la burguesía que cada día es más rica (los milmillonarios han incrementado en 26.500 millones su riqueza). 

Así pues, si bien es cierto que bajo el actual sistema económico, en determinados contextos, es posible arrancar ciertas reformas que sirvan para aliviar las consecuencias más desfavorables del capitalismo para nuestra clase,como pueda ser la necesaria nacionalización de empresas de servicios básicos como las eléctricas, estas medidas son del todo insuficientes.

Sabemos que la única manera de erradicar la miseria de la clase trabajadora de forma definitiva, y no sólo parchearla con reformas, es yendo a la raíz del problema: el capitalismo. Únicamente con organización y movilización los trabajadores podremos tomar el poder político y ser dueños de nuestro destino.