Organización obrera y represión: el caso Amazon

La plantilla del centro logístico de Amazon en Bessemer (Alabama, EEUU) rechaza por aplastante mayoría (1798 votos en contra frente a los 738 a favor) crear un sindicato. La prensa española e internacional se hacía eco de este mensaje, intentando así desprestigiar al movimiento obrero estadounidense.

Nada más lejos de la realidad, lo que realmente ocurrió fue una campaña de acoso y derribo por parte de una de las multinacionales más poderosas del mundo contra los sindicalistas y líderes obreros de la planta de Bessemer. Toda la inversión económica y la enorme campaña mediática y de propaganda que desplegó Amazon evidencia hasta qué punto los capitalistas temen una mínima organización obrera, organización incluso en los límites de la legalidad burguesa.

Amazon y sus prácticas antisindicales a nivel mundial

La campaña de Amazon en Bessemer no supone ninguna novedad. La empresa de Jeff Bezos persigue a los sindicalistas, extorsiona a los trabajadores y revienta huelgas a lo largo y ancho del planeta. En el Estado español debemos destacar el conflicto del centro logístico de San Fernando de Henares en Madrid, donde la empresa vulneró el derecho a huelga en todas las acciones que los sindicatos y la plataforma Amazon en Lucha convocaban, mientras la policía reventaba los piquetes a base de porrazos y detenciones con cargos.

Tras las últimas polémicas desatadas en el Estado español por las ofertas de empleo destinadas a combatir las “amenazas” sindicales entre sus trabajadores en Getafe y las agencias contratadas en Barcelona para espiar a trabajadores y delegados sindicales, en los hechos de Bessemer se vuelve a demostrar cómo Amazon está a la cabeza de la lucha contra los derechos de los trabajadores. No podemos olvidar que ya en 2014 la propia Confederación Sindical Mundial (ITUC – International Trade Union Confederation), que suma más de 180 millones de trabajadores afiliados entre sus sindicatos miembros, declaró al propio Jeff Bezos “el peor jefe del mundo”.

Es sangrante el caso estadounidense, donde la política oficial de Amazon es de oposición abierta a la entrada de sindicatos en todos sus centros logísticos del país. En noviembre de 2020, los trabajadores de la planta de Bessemer consiguieron que la empresa cediera y celebrar si podían constituir un sindicato (recordemos que el modelo de relaciones laborales y acción sindical en Estados Unidos es muy distinto al modelo del sur de Europa, donde tenemos grandes centrales sindicales). Desde ese momento, la multinacional se dedicó a llevar a cabo una enorme campaña antisindical para evitar a toda costa que ganase el sí en esas elecciones.

Extorsión, amenazas y pucherazo para evitar la organización obrera

Entre otras muchas prácticas, Amazon movió cielo y tierra para desmovilizar votantes, coaccionar su voto y desacreditar el derecho a la libertad sindical. Por ejemplo, se creó una web, ya cerrada, en la que se instaba a no pagar la cuota sindical argumentando que era mejor tener el dinero que “estar controlado por el sindicato”. Parte de esta campaña fueron, también, los hasta 5 mensajes instantáneos que recibían los trabajadores en sus móviles particulares. Junto al acoso individual y constante de todo obrero, la empresa amenazó con pérdidas y despidos en caso de la victoria del sí. Esto, además de ser un claro ejemplo de extorsión, es una gran mentira ya que durante la pandemia la empresa multiplicó sus beneficios económicos. En los nueve primeros meses de 2020, Amazon obtuvo 14.109 millones de dólares de beneficio neto y disparándose las acciones en un 21%.

El resultado de las elecciones sindicales, tras toda esta campaña, fue una victoria del NO duplicando al SI en votos. No bastaba con la gran campaña mediática, sino que además Amazon tenía que hacer pucherazo como denuncian los propios líderes obreros. Cualquier cosa valía para impedir la creación de un sindicato. Entre las irregularidades denunciadas por los trabajadores, destaca que la empresa comunicó a sus empleados que tenían que votar antes del 1 de marzo, cuando sin embargo, las elecciones se acababan el 29. Si miramos los datos de las votaciones vemos que el 20% de los votos se entregaron en 2 días sueltos (la votación duraba 2 meses). Además, entre esos votos el % a favor del NO es mucho más alto que en el resto de días.

Líderes sindicales indican que la National Labor Relations Board (NLBR), una agencia “independiente” del gobierno federal de los EEUU encargada de hacer cumplir la ley en lo referido a negociación colectiva y encargada de supervisar las elecciones de sindicatos, podría impugnar la votación por el hecho de colocar el buzón donde se realizaron las votaciones. La urna electoral era de todo menos seguro y los trabajadores eran vigilados constantemente por la empresa. Al pucherazo se suma el traslado de los votos, ya que la agencia que gestionaba el transporte de los votos por correo era USPS, cuyo cliente principal, para colmo, es Amazon. Pese a que tanto la campaña antisindical de los meses previos como el pucherazo durante el proceso electoral son obvios, la NLBR no se pronunciará por el carácter clasista que tiene.

La defensa de los derechos más básicos de la clase obrera

Esta actitud de Amazon no puede sino demostrar que los beneficios de una empresa nacen de la explotación, y que sólo la organización de los trabajadores puede reducir y acabar con ella. La burguesía lo sabe, y por eso presiona contra sindicatos y trabajadores activos y conscientes de sus derechos. Es además en el “país de la libertad”, donde los trabajadores ven todas las trabas posibles para su organización, demostrando así que la “libertad” no es sino la de la burguesía de explotar a nuestra clase.

El derecho a la libertad sindical es un derecho básico de los trabajadores, y un derecho que especialmente los comunistas debemos defender a capa y espada como principio básico desde el cual partir y seguir organizando a nuestra clase contra quienes nos explota. Nuestros derechos se consiguieron con la lucha y organización de la clase obrera contra capitalistas como Bezos y contra el Estado y sus instituciones que lo amparan y nos reprimen. Por eso, desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores en Barcelona, en Getafe o en Bessemer, mostramos toda nuestra solidaridad y apoyo a los trabajadores de las plantas de Amazon.

¡Adelante trabajadores de la planta de Bessemer (Alabama)!