Ni es comunismo, ni es libertad

Parece que no hay vuelta atrás: el día 4 de mayo habrá elecciones autonómicas en Madrid. ¿Pero cómo hemos llegado a este punto? Tras la moción de censura presentada por el PSOE y Ciudadanos en la Región de Murcia, el 10 de marzo Isabel Díaz Ayuso anunció la disolución del parlamento autonómico madrileño y la convocatoria de elecciones. De forma casi simultánea, el PSOE y Más Madrid presentaron mociones de censura, que finalmente fueron denegadas por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, validando la convocatoria de elecciones para el día 4 de mayo.

Desde el primer momento, los prolegómenos de las elecciones han estado marcados por los golpes de efecto y el mediatismo. En este sentido debemos destacar especialmente la candidatura de Pablo Iglesias a la presidencia de Madrid el 15 de marzo. Como decimos, estamos viviendo un auténtico circo mediático, en el que la socialdemocracia se ha intentado lavar la cara y ha destacado por su cinismo, intentando vender a la clase obrera que la candidatura de Iglesias ha sido un sacrificio, y una muestra de valentía para frenar al fascismo en Madrid.

Por otra parte, otro intento de lavado de cara ha sido el intento de unir a la ‘’izquierda’’. Esto último lo propuso Unidas Podemos aludiendo que podría despertar muchísima ilusión por desbancar a la derecha, pero fue descartado rápidamente por Más Madrid. Nos encontramos con un intento de aferrarse a posiciones de poder en la gestión de las instituciones burguesas, tanto en la propuesta de Iglesias que sin duda era interesada, como en el rechazo de Más Madrid. En ambos casos el cinismo que podemos apreciar es enorme: Unidas Podemos pretendía quedar bien ante el electorado progresista que demandaba unidad, y si salía bien, lideraría la candidatura; por su parte, Más Madrid rechazaba la propuesta aludiendo que tenían un liderazgo fuerte y eficaz con una mujer al frente y no querían que ningún hombre les usase y tutelase. Es obvio que esto era puro discurso, y el rechazo venía ante la expectativa de obtener mejores resultados que Unidas Podemos. Además de todo esto, Pablo Iglesias ha iniciado su campaña arremetiendo contra el gobierno del PSOE y varias de sus figuras a nivel estatal como Pedro Sánchez o el ministro José Luis Ábalos y sus propuestas en materia de vivienda, como si su partido no fuese el sostén de estas políticas antiobreras y que benefician a la oligarquía financiera.

Por otra parte, desde la derecha del parlamento burgués, la campaña se ha centrado en un falso enfrentamiento entre ‘’comunismo o libertad’’. ¿Falso por qué? Por ambos conceptos, ya que ni encontramos una verdadera libertad para nuestra clase en este sistema, ni existe una opción comunista en estas elecciones. La entrada de Unidas Podemos en el gobierno burgués ha supuesto para el PSOE una muleta con la que apoyarse y sacar adelante medidas profundamente antiobreras y que han beneficiado a la clase dirigente del estado español, la oligarquía financiera. Ni han derogado la Reforma Laboral, ni han derogado la Ley Mordaza, ni han perseguido la feroz explotación burguesa, ni han asegurado el derecho a la vivienda, ni han frenado los excesos de las energéticas, ni han hecho nada por mínimo que fuese que atentase o amenazase los intereses de la oligarquía financiera. No nos han otorgado ni las migajas del sistema. El Partido Comunista reconstruido no será algo como Unidas Podemos, sino la gran amenaza que hará temblar a la clase dirigente y pondrá en jaque su dominio político y económico hasta derribarlo.

En cuanto a la supuesta liberad que alude el PP, o que pueden aludir partidos como C’s y VOX, es la clásica falacia de la burguesía. ¿Libertad para qué? ¿Para explotarnos? ¿Para mercantilizar cada aspecto básico de nuestras vidas que nos lleve a pasar frío, a no tener un techo donde cobijarnos o no tener el qué comer? ¿Para mercantilizar incluso los cuerpos de las trabajadoras y vender nuestra capacidad reproductiva? Toda la libertad que nos ofrece el sistema capitalista, se convierte en pura violencia contra nuestra clase. Y aquellas libertades democráticas que podemos y debemos aprovechar, se recortan o limitan, como las libertades usadas por los críticos con el sistema que son reprimidos, ha sido el caso de Pablo Hasél y de muchos otros antes que él. En realidad, la consigna de la derecha es ‘’Socialdemocracia o liberalismo económico extremo’’.

Toda esta campaña electoral no ha sido más que un circo mediático plagado de eslóganes y máximas simplonas, una jaula de grillos destinada a una dura realidad para nuestra clase: en estas elecciones no existe ningún programa de gobierno que rompa con el sistema imperante. No hay ninguna opción política revolucionaria ni que esté destinada a generar una ruptura con el capitalismo y con la falsa democracia que nos impone la oligarquía financiera.

En definitiva, se intenta poner sobre la mesa una contradicción que no existe, una contradicción irreal entre una facción de la burguesía y otra. Por desgracia, el comunismo no está presente en estas elecciones, y aunque lo estuviese, no habría una opción real de tomar el poder mediante las urnas. Nuestra clase no tomará el control de sus vidas hasta que destruya la dictadura de la burguesía, imponga la voluntad de nuestra clase, y construya un estado que sirva exclusivamente a los intereses de la clase trabajadora.