Movemos el mundo, paramos sus golpes. Contra la explotación del capital, construyamos el poder obrero.

El 1º de Mayo es sinónimo de lucha para los trabajadores. Es el día internacional de nuestra clase en el que conmemoramos nuestra lucha y nuestras reivindicaciones. Por segundo año consecutivo, será atípico y no nos permitirá reivindicar los derechos de nuestra clase como nos gustaría, aunque tengamos la misma razón y muchas más ganas.

Durante la pandemia y la crisis económica que ha conllevado los trabajadores hemos sido una vez más los más perjudicados. Los ERTEs se van transformando en EREs, las previsiones se van incumpliendo y la burguesía sigue recibiendo ayudas, compensaciones y facilidades del Estado que representa únicamente la estabilidad de sus intereses. Despidos y cierres han sido contestados con huelgas reprimidas por la policía. El coste de los ERTE se ha visto sufragado en último término por los trabajadores.

Los diferentes gobiernos han asegurado minimizar las pérdidas de las empresas mientras se centran más en sus posibilidades electorales que en la salud de los trabadores. Las soluciones a largo plazo, como las vacunas, son fruto de la especulación y la manipulación para asegurar los beneficios de las farmacéuticas. Las promesas de derogaciones de las reformas que perjudicaron a los trabajadores año tras año como las reformas laborales, la Ley Mordaza o la leyes de vivienda se quedan en humo mientras el empleo temporal se desploma, los bancos y SOCIMIs anuncian desahucios en el futuro próximo y la policía interviene en las movilizaciones a golpe de porra y balas de goma.

La lucha de los trabajadores es diaria, y el 1º de Mayo conmemora el valor y el sacrificio de nuestra clase en cada momento histórico, sea en las saturadas UCIs de los hospitales o frente a la policía en Tubacex por los puestos de trabajo. La clase trabajadora lucha por su supervivencia y por el progreso del mundo, se organiza por su mejora y obtendrá su victoria definitiva con el derrocamiento del capitalismo