Lucha de clases en la vuelta a las aulas

Universidades al servicio de la burguesía

Iniciado el nuevo curso, con la pandemia producida por el Coronavirus todavía presente, muchos estudiantes universitarios no han sabido hasta el último minuto cómo se realizarían sus clases este año, si presencial, online o mixto. Para los estudiantes de clase obrera y sus familias, esto puede marcar la diferencia en cuestiones como la planificación o saber si será necesario el traslado a casas de alquiler.

Finalmente, se pronunciaba Manuel Castells para decir que “no hay un plan B” y que las universidades han de sobrevivir a la pandemia. Mostrando así una inacción total y dando una serie de recomendaciones que cada universidad puede aplicar como considere. Las clases seguirán el modelo bimodal, realizando unas clases presenciales y otras de forma telemática. Sin embargo, pese a ofrecernos menos horas presenciales y, en consecuencia, poner en peligro la continuidad de la vida académica de los alumnos más desfavorecidos, las tasas universitarias no se han visto reducidas. De nuevo, los estudiantes y trabajadores sufren la consecuencia de un sistema educativo poco democrático, que no ha contado con ellos, y gestionado por una administración burocrática que ha demostrado no velar por los intereses de la clase obrera.

Debemos reafirmarnos en que la presencialidad es insustituible, lo contrario supondría agravar las desigualdades de clase. Hemos visto cómo el modelo bimodal ha sido implementado de diferentes formas según la universidad, pero en cualquier caso supone que gran parte del curso será de forma telemática. Pese a que la solución pasa por aumentar la financiación del sistema educativo el gobierno se ha centrado en implementar medidas que no dan solución al problema, siendo la clase trabajadora quien sufrirá las consecuencias de la inacción del ministro.

Como venimos denunciando; la reducción de ratios, la contratación de más personal, el aumento de medidas de seguridad… y en conjunto la garantía de una educación pública accesible, es una política que la burguesía no va a permitir. Prueba de ello está en su financiación, que desde hace años se ha estancado en una media de alrededor del  5% del PIB a nivel europeo. Un estancamiento que contrasta con el aumento de alumnos año tras año, manteniendo los sistemas educativos en una constante infrafinanciación. 

El ministro Castells, lejos de buscar soluciones a los problemas de los estudiantes de clase obrera ha optado por la financiación privada, queriendo desarrollar el mecenazgo y  animando a las universidades a buscar este tipo de financiación. Unas universidades que han sufrido un desplome del 27% de su financiación entre 2008 y 2015 y que ya están estrechamente ligadas con el tejido empresarial, de las cuales, además, la burguesía extrae beneficio directo mediante prácticas no remuneradas, uso de sus instalaciones, la apropiación de investigaciones financiadas con dinero público y un largo etc…

Ante la situación crítica por la que pasamos los estudiantes de clase obrera el gobierno autodenominado progresista deja ver, una vez más, su posición de clase con la burguesía. No podemos si no hacer un llamamiento a los trabajadores y estudiantes universitarios para que se sumen a la lucha ya empezada por parte de la comunidad educativa. Solo podemos defender nuestros derechos volviendo a las calles, luchando por una educación pública que nos ampare como clase y organizándonos en sindicatos y partidos de clase. Del mismo modo, solo superaremos las desigualdades inherentes al sistema capitalista construyendo un Estado obrero, donde la Universidad esté al servicio de los trabajadores.