Las eléctricas mandan, el gobierno obedece

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores consideramos que el cambio y subida en la tarifa de la electricidad, es un ataque claro contra la clase trabajadora. Un ataque que ya deja de sorprendernos porque este gobierno, disfrazado de progresista, en realidad es de los más antiobreros que se recuerda.

La nueva factura introduce tres tramos horarios con gastos diferenciados: un periodo punta que será el más caro, que precisamente coincide con los horarios de teletrabajo, comida, cenas y cuidados como poner lavadoras; un periodo llano, que será el intermedio, en horarios donde no se consume tanta electricidad generalmente; un periodo valle, donde la electricidad será barata, que se produce en tramos horarios en los que la mayoría de la clase trabajadora está durmiendo o iniciando el día con apenas gasto, de 00:00 a 08:00. Por otra parte, los festivos nacionales y fines de semana, serán incluidos en este último horario.

Como hemos podido ver, asistimos a un despropósito total que condena a la clase trabajadora a dos opciones inasumibles y absurdas: o bien, no dormir y realizar las tareas del hogar en horarios intempestivos; o bien, pagar facturas elevadísimas que impidan poder pagar otras facturas que ya suponen un ahogo para nuestra clase, como son los alquileres-hipotecas, etc.

¿Quiénes son los cerebros detrás de esta reforma en la facturación eléctrica? Teresa Ribera como mano ejecutora desde el Ministerio para la Transición Ecológica, ha defendido que ‘’con gestos se puede ahorrar’’ y que la parte fija de la facturación ‘’desincentivaba el ahorro’’. De esta forma se pone el foco de la responsabilidad sobre esta medida en el consumidor, en el trabajador. Por otra parte, otros perros de presa del gobierno han sido elementos como Carmen Calvo, con vergonzosas declaraciones como que ‘’el temazo no es a qué hora se plancha, sino quién plancha’’, desviando la atención de los tramos horarios, e intentando así apropiarse torpemente del respaldo de las mujeres trabajadoras y sobre todo, del movimiento feminista.

A nadie nos sorprende ya que el ministro de IU, el ministro del PCE, sea el que tenga una actuación más lamentable para los intereses de nuestra clase. Ha sido así tras años abrazando hipócritamente el discurso a favor de la nacionalización de las eléctricas, acabar con el oligopolio del sector, y clamando contra las subidas de precio que suelen coincidir con etapas especialmente malas para la clase trabajadora y su consumo, como son los inviernos. Junto a Pablo Iglesias calificó a los gobiernos del estado español como cómplices de las eléctricas, diciendo que permitir las subidas de precios es algo intolerable.

Hoy, al respecto de esta reforma, Alberto Garzón ha defendido que se recortarán los beneficios de las eléctricas y que las facturas de los consumidores bajarán (algo refutado por las asociaciones de consumidores), y calificando como un «ejercicio de pedagogía» del Gobierno lo que no es más que un ejercicio de falsedad y cinismo.

En definitiva, asistimos a la bancarrota de la socialdemocracia, a la evidencia de las constantes mentiras en el circo electoral de la burguesía, que luego se ven rebatidas por la realidad: primero fueron las soflamas radicales de Unidas Podemos contra la oligarquía, contra las eléctricas, contra los poderosos, contra la pobreza energética… ahora solo queda cinismo antiobrero y medidas contra nuestra clase.

Primero fue hablar de nacionalizaciones de las eléctricas por parte de Garzón, pero ahora, sólo queda culpabilizar a nuestra clase de que la factura de la luz sea cara. Y todo esto ocurre, con una escalada de precios sin precedentes, que se está dando de forma pronunciada desde enero, con unos beneficios crecientes de la oligarquía financiera, y en medio de una crisis social que ha estallado con la COVID-19, y que sólo nos va a traer más medidas de este tipo.

Teniendo esto presente es vital trabajar codo con codo con las masas para dejar cuanto antes claro que: nos prometieron derogar la Ley Mordaza y la Reforma Laboral de 2012, prometieron que no dejarían nadie atrás y habría un escudo social eficiente, pero el IMV deja atrás precisamente a los más vulnerables; prometieron parar los desahucios, y han continuado con una brutalidad sin precedentes… Y engrosando esta lista de engaños, toca aumentar a nuestra costa los beneficios de la oligarquía del sector energético, porque en momentos de crisis, crece su ganancia, y decrecen nuestras condiciones de vida.

Una vez más se ha demostrado el carácter reaccionario de la socialdemocracia, su inutilidad cambiar significativamente para mejor las condiciones de vida para la clase trabajadora, y sobre todo, se ha demostrado su bancarrota total. La debacle electoral de la socialdemocracia está siendo constante: Euskadi, Galiza, Catalunya, Madrid…

Es necesario transformar esta desesperanza y hastío de las masas en golpes certeros contra el orden burgués e instaurar un nuevo poder, un poder que esté en manos de nuestra clase.

No hay más opciones: o seguir sufriendo engaños y padecer políticas antiobreras, o derribar este sistema podrido que nos condena al sufrimiento.