Huelga de maquinistas en Renfe. El derecho a huelga, la liberalización del sector y los monopolios

El pasado viernes daba comienzo la huelga de ocho días convocada en Renfe por el Semaf (sindicato español de maquinistas y auxiliares ferroviarios) para los días 30 de septiembre y 1, 4, 5, 7, 8, 11 y 12 de octubre. Antes de nada, mostramos nuestro más firme rechazo a la campaña de criminalización del derecho a huelga que están llevando a cabo los medios de comunicación y partidos de la burguesía. La patronal ha criminalizado, criminaliza y criminalizará a todos los trabajadores que se organicen y luchen por sus derechos confrontando directamente con ellos. En el caso del transporte de mercancías y viajeros, la patronal aprovecha el carácter de servicio público que tienen como arma arrojadiza contra los huelguistas.

Tras varias jornadas de huelga, la lucha continúa con paros parciales a las horas puntas del día. A esta convocatoria se ha sumado el SF (Sindicato Ferroviario). Hay tres motivos, según enumeran los convocantes: falta de trenes, falta de maquinistas y el temor a que Renfe rompa la integridad del servicio ferroviario, con un proceso de transferencia de competencias, primero a Catalunya y, después, a otras Comunidades Autónomas.

La pandemia llevó a la cancelación de numerosos servicios tanto de larga distancia (70% ) como de media distancia (65%) y cercanías (entre el 90% y el 95%). Estos trenes no se han repuesto como tampoco lo han hecho los puestos de trabajo que han ido desapareciendo entre los maquinistas de la plantilla (5220 en 2020 frente a 5485 en 2019 a la espera de 424 jubilaciones en 2021). Además, la petición de competencias completas por parte de la Generalitat Valenciana así como el traspaso de todas las restantes al Govern de Catalunya, que ya gestiona Renfe y Rodalies. También podemos ver el deterioro de la red ferroviaria con distintas líneas que se han ido sustituyéndose con autobuses.

Ante esta situación, Renfe argumenta que no hay motivo para la huelga y que se están formando 920 maquinistas para reemplazar los perdidos. ¿Pero por qué hay continuamente conflictos en el sector?

No podemos quedarnos únicamente con la crisis pandémica. Debemos enmarcar esta huelga en los procesos de lucha del sector ferroviario los últimos años y no solo como consecuencia. Entre 2009 y 2020 ha habido múltiples convocatorias de huelgas y paros por todos los sindicatos: SEMAF, SF, CCOO, UGT, CGT… Las reivindicaciones de estos años han sido desde la mejora de las condiciones laborales hasta la reapertura de viejas líneas, defensa del trabajo público frente a la externalización

El sector ferroviario es una constante de huelgas convocadas y desconvocadas porque la plantilla lleva años luchando contra la liberalización del sector y la entrada de capital privado. Esto supone, en última instancia, el empeoramiento de las condiciones de la clase obrera consecuencia de la lucha entre monopolios por ver quién obtiene sus ganancias.

Recordemos que supone la red ferroviaria. El desarrollo de la red ferroviaria (primero de mercancías y después de viajeros) ha estado ligado históricamente al desarrollo y consolidación del capitalismo, ya que esta posibilita la red de circulación e intercambio de mercancías necesaria para que el nuevo sistema triunfara. Los capitalistas se embarcaban en grandes proyectos de construcción y expansión de la red ferroviaria en sus países, y posteriormente los imperialistas compraban los derechos y lo hacían en los países dominados por el imperialismo.

En el caso español nos encontrábamos con un monopolio estatal del transporte de mercancías y viajeros, fruto del desarrollo del desarrollo imperialista del Estado a partir del tardofranquismo. Esto no es algo exclusivo de la red ferroviaria, ya que otros sectores pertenecían también a este categoría de monopolio estatal., como era la telefonía. Los monopolios estatales del tardofranquismo se producían porque no una existía burguesía capaz de rentabilizar su explotación debido al gran coste de la inversión inicial. Años después, esta burguesía -ya imperialista- no necesitaba como condición sine quanum el apoyo directo del Estado para sus proyectos, y así se pudieron dar los procesos de liberalización estatal de los años 80 y 90 hasta la actualidad. Debemos tener en cuenta que en durante este proceso se producen grandes hitos del Estado imperialista español, como la entrada en la OTAN y o la Comunicad Económica Europa (actual Unión Europa), donde la liberalización de los sectores estatales son uno de los ejes de su política comunitaria.

La liberalización de la red ferroviaria se viene planteando desde hace varios años, primero encubiertamente con ETT y personal externo y después de manera abierta desde 2018. En 2020 se abrieron líneas de Alta Velocidad y larga distancia a concurso que ganaron OuiGo (propiedad de la S.A.E. francesa SNCF) o la inminente llegada de Ilsa (propiedad de Air Nostrum y la italiana Trenitalia). La respuesta de la burguesía española ha sido la creación del AVLO.

No debemos confundirnos y pensar que como hay monopolios franceses e italianos que quieren entrar en nuestro mercado ferroviario, opera de alguna forma el imperialismo contra el Estado español. La separación entre capital nacional y capital extranjero no tiene sentido en una Europa imperialista donde las distintas oligarquías financieras tienen acciones, empresas e intereses en varios países al mismo tiempo y operan de manera internacional. De la misma manera que capital francés e italiano quiere introducirse en la red ferroviaria española, capital español se introduce en mercados alemanes o franceses.

Resultado de esta competencia entre monopolios viene las cargas que soporta la clase obrera. Sin la gestión directa del Estado, como ocurre en todos los sectores que siendo estatales se liberalizan, se reducción costes y se abaratan servicios de forma que empeora el servicio y las condiciones laborales de su plantilla.

Además, si se estudia la privatización del sector ferroviario, se verá cómo la liberalización responde a un proceso progresivo en que se ofrecen únicamente las explotaciones que el capital privado puede asumir mientras el mantenimiento y la operatividad las asegura la empresa pública estatal ADIF, operando con capital público mayoritariamente. Queda así cristalino, cómo el Estado actúa como garante de la ganancia empresarial y se pone al servicio de los capitalistas.

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores apoyamos las luchas del sector ferroviario por sus condiciones laborales y contra la liberalización del sector, plan de liberalización impuesta por los monopolios y que conduce a un empeoramiento de todo el servicio público del que hace uso la clase obrera. Los monopolios seguirán abaratando costes para maximizar sus beneficios, llevándose por delante a cuales trabajadores quiera.

¡Unidad y lucha obrera contra la liberalización del sector ferroviario!

¡Liberalización del sector, plan de la oligarquía financiera!

¡Movemos el mundo, paramos sus golpes!