Hispanitas: pregonero de Petrer y explotador de aparadoras

El pasado 24 de septiembre el Ayuntamiento de Petrer hacía público que el pregonero de sus fiestas patronales sería el empresario y CEO de Hispanitas Luis Chico de Guzmán. Irene Navarro, alcaldesa de Petrer por el PSOE, hablaba así: “Luis es una persona que le gusta estar en segundo plano, pero ha demostrado que en los momentos importantes para Petrer siempre ha estado ahí, tanto él como su empresa Hispanitas”. Nada más lejos de la realidad: Hispanitas explota a cientos de aparadoras y su CEO es uno de los capos del sector.

Hispanitas, junto a otras grandes empresas del calzado como Pikolinos, Panamá Jack, Gioseppo o Tempe (Inditex), configuran el monopolio del calzado. Como hemos denunciado más de una vez en el pasado, estas empresas se asocian entre sí en forma de cártel para maximizar sus ganancias: pactan precios, se reparten el mercado e imponen una cadena productiva que subyugan toda la producción a los deseos de un puñado de capitalistas.

El CEO de Hispanitas no es únicamente responsable de la explotación capitalista en su empresa, sino que también es corresponsable de toda la explotación que se vive en el calzado. Esto se debe a que la plusvalía de todos los trabajadores zapateros se reparte entre todos los capitalistas del cártel. Dicho de otra forma: Hispanitas es responsable, junto a otras empresas como Panamá Jack o Tempe, de la explotación que sufre miles de aparadoras. Y hablamos de responsabilidad y no de complicidad, porque no es que lo permita, es que lo busca, lo fomenta, lo necesita; sin esta explotación se derrumbaría todo el sector.

El proceso de cómo Hispanitas explota a cientos de aparadoras se produce de la siguiente forma: 1) las grandes empresas del monopolio externalizan parte de su producción para producir más por menos coste, maximizar sus beneficios y exportar capital a África, Latinoamérica y Asia; 2) las medianas empresas compiten entre sí para obtener los pedidos que las grandes empresas necesitan externalizar, ya que son pedidos grandes y le aseguran a la mediana empresa la producción durante meses; 3) estas medianas empresas se ven obligadas a reducir mucho los costes para asegurarse trabajar para una gran firma; 4) en este proceso de competencia y reducción de costes, externalizan parte de su producción de manera legal o ilegal para poder llegar al pedido; 5) este proceso se repite en varias ocasiones, pudiéndonos encontrar redes de subcontratación de hasta 4, 5 o incluso 6 niveles; 6) el último nivel de subcontrata son aparadoras trabajando para los faeneros en sus domicilios o en talleres ilegales.

La mujer aparadora no solo es explotada por el faenero, dueño del taller ilegal que le lleva “la faena” a su domicilio todas las semanas y luego recoge la materia prima ya facturada. Es explotada también por las pequeñas empresas, por las medianas y por las grandes, por todas aquellas que necesitan un modelo basado en redes de subcontratación y explotación para sobrevivir.

Esta explotación es tan evidente e inhumana que el cártel se ve obligado a combinar distintas estrategias para lavar su imagen. Por una parte, fomenta el racismo contra los trabajadores chinos y les acusa de ser los culpables de las malas condiciones laborales: “como ellos trabajan mucho y cobran poco, tenemos que trabajar más y por menos para competir contra ellos”. El máximo exponente de su racismo impuesto fue el incendio de varios almacenes chinos en Elche a principios de la década de los 2000.

Por otra parte, el monopolio invierte cantidades millonarias en promoción y marketing empresarial basado en la empresa socialmente responsable. Es decir, empresas donde se respetan derechos laborales y que colaboran activamente con la sociedad para un futuro mejor. Esta estrategia la lleva Tempe (Inditex) desde hace varios años, y es la estrategia que ahora lleva Hispanitas.

Durante la crisis de la Covid-19, Hispanitas cosió más de 4.000 mascarillas para hospitales universitarios y centros ambulatorios de la comarca. Sin tener en cuenta las condiciones de explotación con las que se fabricaron las mismas, 4.000 mascarillas es un número ridículo para la infraestructura del gigante zapatero de Petrer. Con un simple día de producción, algunos miles de euros invertidos en la marketing y todo el foco mediático prestando atención a la pandemia, Hispanitas barrió de un plumazo las malas críticas que tenía sobre sí.

Que la burguesía no nos engañe, Hispanitas no es una empresa socialmente responsable, no ha aportado “su granito de arena” como afirma la prensa comarcal y los políticos burgueses. Hispanitas es una empresa explotadora, una empresa que forma parte del cártel del calzado y que es directamente responsable de la explotación más inhumana y degradante que existe en nuestras comarcas del Vinalopó. La invitación a Luis Chico de Guzmán por el Ayuntamiento de Petrer es un insulto a los decenas de miles de trabajadores del sector en general y a miles de aparadoras en particular.

La hipocresía de los políticos burgueses no conoce fin. El mismo Ayuntamiento que pretende honrar la memoria de Teófilo del Valle -trabajador del calzado asesinado a tiros por la policía militar en 1976 durante una huelga- con placas y parques, otorga el pregón de sus fiestas al cártel del calzado.

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores mostramos nuestro más profundo rechazo al lavado de cara de Hispanitas y de todas las empresas del monopolio del calzado como las verdaderas fábricas de explotación que son. Los comunistas debemos continuar desenmascarando a todas las grandes firmas del sector y a todos sus colaboradores y cómplices políticos que les lavan la cara.

¡Desenmascaremos al cártel del calzado y a todos sus colaboradores!

¡Petrer con Teófilo del Valle! ¡Petrer contra Irene Navarro!

¡Luchemos contra los que explotan a miles de aparadoras!