Frente a cualquier temporal, siempre la clase obrera

Suben las temperaturas, permanece la explotación

Al igual que el pasado invierno ya denunciamos desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores las duras condiciones a las que se tenía que enfrentar las familias trabajadoras por el fuerte temporal de frío que azotó la Península nos vemos obligados a hacer lo mismo con la ola de calor que hemos sufrido estos últimos días.

Esta ola de calor nos ha dejado temperaturas máximas de 40º con una sensación térmica mayor. Esta situación es un factor de riesgo para toda la población, especialmente para los trabajadores que se ven obligados a soportar largas jornadas de trabajo bajo el sol sin más ayuda que una gorra y una botella de agua.

Si allá por enero, cuando lanzábamos esta campaña, ya hablábamos de la subida del precio de la luz a máximos históricos, prácticamente siete meses después estamos en la misma situación: las últimas reformas llevadas a cabo por este Gobierno han vuelto a evidenciar que intereses prevalecen y son los del oligopolio de las eléctricas. Los famosos tramos, en los que el precio de la luz varía según la hora, son una burla en la cara a todos los trabajadores.

El precio de la luz en las horas más baratas sigue siendo más caro que el año pasado; actualmente el coste de la luz es de 108,01 euros/MWh en su punto más alto mientras que en el más bajo es de 92,05 euros/MWh.

El aumento tan brutal de las temperaturas es un factor clave que incide en nuestra vida cotidiana y es en este día a día donde se muestran cuáles son las penosas soluciones que nos brinda el capitalismo para soportar condiciones extremas, que no es otra que lidiar con la imposibilidad de climatizar adecuadamente el hogar, o asumir un coste abrumador en la factura de la luz, sólo con la alternativa de la búsqueda irremediable de espacios abiertos que tengan la infraestructura suficiente para hacer frente a este temporal. En la mayoría de casos estos espacios son grandes centros comerciales, establecimientos deportivos, restaurantes y empresas  que suelen tener instalados equipos de aires acondicionados. Se nos explota como trabajadores, y se nos fuerza a ser consumidores como única forma de sortear las penosas condiciones en las que vivimos bajo las lógicas del capitalismo.

Miles de familias hoy tienen que preguntarse cómo hacer frente con unas condiciones cada vez más precarizadas a una ola de calor que pone en riesgo su salud y su bienestar.

Por otro lado, el calor es un factor de riesgo en el trabajo, la exposición al sol y a las altas temperaturas incrementan de manera considerable la posibilidad de un accidente laboral. Todos los veranos tenemos que lamentar la muerte de varios trabajadores por golpes de calor, especialmente de aquellos que se dedican a las distintas campañas agrícolas que existen durante el verano, que es uno de los trabajos más precarizados en el ámbito laboral.

Como ya dijimos en invierno, no hay ninguna novedad, año tras año se suceden las mismas situaciones: familias sin recursos obligadas a soportar altísimas temperaturas, trabajadores obligados a poner en riesgo su salud y detrás de todo ello unos empresarios parásitos a los que solo les importa ganar más, sea al coste que sea. El beneficio millonario de las eléctricas se encuentra plenamente protegido por un Gobierno que presume de ser “el más social de la historia”.

Lo dice sin vergüenza mientras los partidos que lo componen faltan una y otra vez a las promesas electorales que ya muy lejos quedan, y demuestran, una vez más, que la socialdemocracia no tiene palabra y que bajo el capitalismo poco importa el color y discurso de sus gestores: el interés que prevalece es y será el de las empresas, el de los explotadores.

Somos los trabajadores los que día a día movemos el mundo, y también los que paramos cada golpe de quien se lucra de nuestra explotación y miseria.

Contra cualquier temporal siempre la clase obrera.