En apoyo a la huelga de la EMT en València

El pasado martes 15 de septiembre los trabajadores de la EMT de Valencia decidieron ir a la huelga de manera indefinida, la cual ha comenzado con una serie de paros parciales que irán aumentando si no se llega a un acuerdo con la empresa dependiente del Ayuntamiento.

Esta huelga viene motivada por el incumplimiento de una serie de acuerdos, como han denunciado los sindicatos, por parte de la empresa. Podemos mencionar en este punto como se llamó a trabajar a varios trabajadores para su incorporación a finales de marzo, iniciándose sus trámites para la admisión, y en el último momento no se les contrató por motivos de la pandemia. Muchos de ellos abandonaron sus antiguos trabajos poco antes en vista a que iban a ser contratados en un breve periodo de tiempo, cosa que los dejó sin trabajo a inicios de la pandemia con la desprotección que eso supone. Hoy en día, con la nueva normalidad, aún no han sido contratados. 

Otro caso llamativo que denuncian los sindicatos es la situación de los trabajadores subcontratados en los talleres, los cuales trabajan en unas condiciones pésimas y se apuesta porque pasen a formar parte de la plantilla. 

A esto se suma la exigencia de medidas ante el empeoramiento de las condiciones laborales en lo que respecta a higiene y salud durante la pandemia, como la falta de limpieza de los WC que utilizan los conductores.

Pero la gota que ha colmado el vaso es, que frente la situación de los trabajadores contrasta de los directivos de la empresa, cuyo gerente al comienzo de la pandemia se subió el sueldo un 10% y el adjunto, un 20%. Estos sueldos el año pasado eran de 75.000 y 60.000 euros brutos anuales respectivamente. EMT también aumentó el salario en un 150% de los abogados de esta, mientras además se van a pagar otros 100.000 euros a una empresa externa para la elección de 17 nuevos puestos creados para jefes.

La actitud de las instituciones burguesas ha sido lamentable, y como mayor evidencia de ello son las palabras del alcalde Joan Ribó escurriendo el bulto, diciendo de que “no disponen de una máquina de hacer dinero” ante las demandas de los trabajadores, y que “no se pueden destinar todos los recursos del ayuntamiento a la Empresa Municipal de Transportes”. 

Finalmente, es destacable la coacción que está realizando a los mandos intermedios para que no secunden la huelga, unido al “juego de trileros” por parte de la empresa para reducir los servicios mínimos a los encargados y pasárselos a los operarios, intentando así aumentar estos servicios y reducir el impacto de la huelga.

Esta huelga es un ejemplo más de como en las situaciones de crisis, la clase obrera es la que peor parada sale. Esto pone de manifiesto también el carácter de clase de las instituciones, las cuales han dado la espalda a los trabajadores y puesto trabas a su organización, mientras que por otro lado, se ha reforzado el aparato burocrático y legal de la empresa, y todo esto pese a que gobierne el ayuntamiento una coalición progresista.

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores y Organización Comunista Revolución denunciamos estas políticas antiobreras de Compromís y PSPV con relación a la gestión del transporte público, cuyas consecuencias son la depauperación tanto de un servicio esencial para la clase trabajadora como de las condiciones laborales de los trabajadores del sector. En consecuencia, mandamos todo nuestro apoyo a la huelga para que a través de la lucha se consiga revertir esta situación.