El Ayuntamiento de Elche contra la clase obrera. Gestores de la patronal, gentrificadores de nuestros barrios

El Ayuntamiento de Elche, gobernado por la coalición progresista de PSOE y Compromís, viene planteando distintos proyectos urbanísticos y empresariales durante los últimos meses que atacan directamente a los intereses de la clase obrera ilicitana. La peatonalización de La Corredera (zona centro) y los proyectos de construcción de un nuevo Centro de Congresos y la creación de una “zona verde” con bajas emisiones de CO2 y circulación restringida de vehículos forman parte, son acciones que empeoran la vida de la clase obrera.

La estrategia del PSOE y Compromís es convertir a Elche en una ciudad verde y europea, y este es un modelo de ciudad burguesa amplios servicios para la pequeña burguesía y un progresivo empeoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores. Estas políticas solo pueden conducir a la gentrificación de los barrios obreros, y así ha sido demostrado en los grandes centros urbanos del Estado español: Madrid, Barcelona, València… Centrándonos en el marco ilicitano, ¿cómo afectan estos proyectos a la vida de los trabajadores?

La peatonalización de La Corredera, vía principal del centro y del consistorio, es buen ejemplo de ello. La política de peatonalizar los centros urbanos es una reivindicación histórica de Compromís, a la que en muchas ocasiones se ha sumado el PSOE. Como veníamos diciendo, el centro en peatonal busca reducir las emisiones de CO2 y quiere la imagen de ciudades europeas, modernas y verdes. Esta medida, que puede aparentar ser progresista bajo el disfraz del ecologismo, esconde tras de sí la reivindicación pequeñoburguesa de embellecer el centro de las ciudades para atraer más clientes a los comercios y mejorar las cifras de turismo.

La mayoría de peatonalizaciones no tienen en cuenta cómo afectará esta reestructuración urbana a la clase obrera, no pudiendo desplazarse en coche por donde antes sí se podía o perdiendo lugar de aparcamiento, lo que le obliga a alquilar una plaza de aparcamiento y su correspondiente sobrecoste. Además, estos planes urbanísticos tienden a gentrificar el barrio y expulsar a sus vecinos, y en cuanto a la ecología, la emisión de CO2 no desaparece, solo se distribuye. Esto no debe entenderse como que los comunistas queremos ciudades feas, todo lo contrario, pero debemos entender que bajo el capitalismo la peatonalización de los centros urbanos empeora las condiciones de vida de los trabajadores. En el caso de La Corredera, su peatonalización pudiera parecer que no corta tanto el tráfico al tratarse de una única calle, pero no podemos olvidar que el aumento de precios del suelo afectará no solo a La Corredera, sino a los alrededores, el barrio del Raval.

El proyecto del Centro de Congresos también afecta negativamente a los trabajadores, y los comunistas debemos posicionarnos firmemente en contra. Ayuntamiento y agentes sociales se posicionaron a favor de la construcción de un nuevo Centro de Congresos en el barrio obrero de Carrús, uno de los barrios con la tasa de pobreza más alta según las estadísticas del Estado. El proyecto, liderado por del PSOE y apoyado por Compromís, pretende revitalizar el barrio y dotar de puestos de trabajo relativos al Centro: hostelería, turismo, hoteles, etc. ¿Para qué levantar un segundo Centro de Congresos cuando ya hay uno? ¿Por qué instalarlo en el barrio con la declaración media de IRPF (15.320) más bajo de todo el Estado español? La prensa llamó Carrús “el barrio más pobre de toda España” el pasado 2020. La construcción del Centro de Congresos es un ataque frontal a la clase obrera, es levantar la bandera de la burguesía en el corazón de la clase obrera ilicitana.

Pese al consenso entre el Ayuntamiento y los agentes sociales en levantar el Centro en Carrús y gentrificarlo, el Partido Popular, representante de las patronales locales (CEDELCO) y del calzado (AVECAL), presiona para que se construya el Centro de Congresos en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Esta ubicación permitiría una conexión más clara entre los estudios universitarios oficiales y no oficiales relacionados con el calzado, y una fusión directa entre empresa y universidad. No podemos olvidar que la UMH ya tiene una clara relación con el sector y está al servicio del monopolio del calzado, siendo la Cátedra del Calzado “San Crispín” una muestra clara de ello, realizando actividades investigadoras, formativas, de relaciones internacionales y de comercio exterior.

A la clase obrera no le importa el conflicto entre el PP y el PSOE-Compromís. La ciudad no necesita ningún Centro de Congresos, y los trabajadores no pueden elegir gentrificar su barrio o ver como la UMH continúa fusionándose con la patronal. Tampoco necesita una ciudad verde, una ciudad burguesa con amplios servicios en el centro y barrios degradados y abandonados en las afueras.

¡Manos fuera de Carrús!

¡Carrús solo se revitalizará con el poder obrero!

¡Ni gentrificación de nuestros barrios, ni sumisión al monopolio del calzado!