¡Contra su humo, nuestro fuego!

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores lanzamos hoy una campaña con el fin de desenmascarar y combatir los engaños y el verdadero carácter de la socialdemocracia. No cabe la pasividad ante los continuos ataques contra nuestra clase por parte de quienes lo único que le ofrecen frente a la miseria del capital es humo; humo y migajas.

Se han dedicado durante años a alimentar la esperanza de las masas en el parlamentarismo burgués, a ilusionar a una clase trabajadora explotada y empobrecida con promesas que sabían que no podían cumplir: derogar la Ley Mordaza, acabar con los desahucios, derogar la reforma laboral, combatir el poder de las eléctricas, “no dejar a nadie atrás”… ¿Qué nos queda después de todo esto? Sólo humo para tapar que el Gobierno ejecuta políticas antiobreras en defensa del interés de la burguesía.

Podemos, Izquierda Unida y PCE cumplen la tarea de apuntalar un sistema podrido que se cimienta sobre la explotación de la clase obrera, ofreciendo parches que son más que insuficientes para tapar la realidad.

Ya en el Gobierno la realidad de los trabajadores no ha cambiado de manera sustancial, produciéndose incluso un empeoramiento en sus condiciones de vida. Lejos queda el relato de combatir el poder de la oligarquía desde las instituciones, para demostrar así que estos discursos reformistas sólo sirven al blanqueamiento del Estado capitalista, negando su carácter de clase, justificando sus funciones represivas, y en definitiva, sofocando la posibilidad de un cambio real en las condiciones de vida de la clase obrera, que sólo puede alcanzarse con la toma del poder político por parte de la misma.

Que los partidos de la socialdemocracia actúen de forma semejante no es una anomalía, ni siquiera una “traición” a sus principios, sino su propia naturaleza.

No podemos confiar en las palabras vacías de los partidos reformistas, no sólo porque en la práctica las incumplan, sino porque está en su propio carácter el reforzamiento del Estado capitalista en contra del interés general de la clase obrera. No hay otra cosa que de ellos se pueda esperar.

Contra quienes pretenden erigirse como salvadores o representantes de una clase obrera cuyo interés traicionan, los comunistas decimos no. Sólo hay una solución frente a un sistema que necesita de la explotación de los trabajadores y no duda en forzar su miseria para aumentar el beneficio de la clase dominante, y no pasa por agachar la cabeza frente a la burguesía, ni por confiar en unas instituciones tan podridas como el sistema al que refuerzan, ni desde luego por alimentar con falsas esperanzas a una clase obrera que ve como día tras día sus condiciones empeoran.

No hay más opciones: o seguir sufriendo engaños y padecer políticas antiobreras, o derribar este sistema que nos condena al sufrimiento.

Es necesario transformar esta desesperanza y hastío de las masas en golpes certeros contra el orden burgués e instaurar un nuevo poder, un poder que esté en manos de nuestra clase. Sabemos que la única solución pasa por la Revolución y la construcción del Poder Obrero.

¡Frente a su humo, tendrán nuestro fuego!