Contra la represión anticomunista en Brasil

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores nos sumamos a la denuncia internacional por la injusta represión política que sufren los revolucionarios brasileños de la Liga dos Camponeses Pobres (LCP de ahora en adelante). Exigimos la liberación de los 4 militantes detenidos en las últimas semanas: Estefane, Ricardo, Ezequiel y Luiz Carlos. Estos militantes luchan por sus derechos contra los terratenientes y oligarcas que saquean el campo amazónico y dejan sin subsistencia a millones de campesinos y jornaleros brasileños.

En los últimos 3 meses se ha agudizado la lucha campesina en el interior de Brasil, en especial en Rondonia. Allí centenares de campesinos dirigidos por la LCP han liberado amplios terrenos de latifundistas y se ha dado un ataque brutal por parte de estos últimos, que han contratado pistoleros, mercenarios fascistas, y a su vez, han recibido el apoyo del estado brasileño que ha enviado policía fuertemente armada para expulsar a los campesinos. Incluso Bolsonaro se ha hecho eco de la lucha por la tierra, y ha afirmado que sin duda está justificado que los terratenientes defiendan su propiedad privada y asesinen campesinos. Por otra parte, un senador representante de Rondonia, Marcos Rogerio, ha registrado una propuesta de ley para que la lucha por la tierra sea considerada terrorismo, y por tanto, para que se reprima con todas las fuerzas posibles la lucha de la LCP.

Pero a pesar de que esta lucha se ha agudizado estos meses, no es nueva: ya en el año 1995 hubo una masacre de campesinos por parte del estado brasileño, que como buen estado burgués, sirvió a los intereses de los latifundistas y expulsó de sus legítimas tierras y masacró a aquellos campesinos que luchaban por su subsistencia en Santa Elina. Años más tarde, en el 2010, algunos de los dirigentes de esa lucha campesina, se reorganizaron y volvieron a tomar posiciones, y la lucha contra los terratenientes no ha parado desde entonces.

La LCP lleva aguantando un asedio militar (de paramilitares, mercenarios y policía armada) ininterrumpido desde agosto de 2020, hasta que recientemente han roto el asedio por la fuerza, y las 200 familias campesinas han abandonado el latifundio, y han anunciado que volverán mejor preparados y tomarán lo que por derecho es suyo. Por otra parte, la lucha campesina no ha sido derrotada ni mucho menos, ya que, en otras zonas de Brasil, como en Paraná, se han dado nuevas liberaciones de territorios por parte de centenares de campesinos, de nuevo organizados en la LCP. Por ello, esta retirada no es el final ni muchísimo menos.

En la actualidad, el gobierno de Bolsonaro que es de los más reaccionarios y anticomunistas que se recuerdan en Brasil, está dirigiendo muchos de sus esfuerzos contra la lucha de las masas, en especial, contra uno de los mayores focos de conflicto y explosividad de la lucha de clases: la lucha campesina. El resto de movimientos y luchas de las masas brasileñas se han solidarizado, y se han visto pancartas, manifiestos, movilizaciones, etc. Además, han firmado comunicados antirrepresivos y se han sumado a campañas antirrepresivas multitud de estudiantes, intelectuales, artistas,el proletariado urbano, etc., incluyendo personalidades conocidas del mundo de la cultura como Noam Chomsky. En definitiva, aquellos elementos más avanzados de las masas saben que la LCP no son terroristas, sino que luchan por un fin justo.

En el ámbito internacional también se han dado múltiples actos en solidaridad por la lucha brasileña y contra la represión. Organizaciones políticas, periódicos progresistas y militantes revolucionarios se han movilizado en: Chile, México, Colombia, Ecuador, China, Canadá, Estados Unidos, Austria, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Turquía, Grecia, Australia, Francia y Alemania. En estos países se han realizado acciones agitativas, charlas, concentraciones, etc. Incluso hay lugares donde se han realizado acciones relámpago contra embajadas o consulados brasileños, y periódicos progresistas de tirada nacional se han hecho eco de lo sucedido y han condenado la represión de Bolsonaro.

Por desgracia, esta represión no es única del estado burgués brasileño, sino que en todos aquellos lugares donde la lucha cobra nuevas dimensiones, se agudiza la represión: solo hay que ver la fuerte represión y deriva reaccionaria de estados como el turco (en connivencia con la represión europea y alemana en especial), el indio, el filipino, etc. El imperialismo es reaccionario, no sólo por poner freno al verdadero progreso que supondría el socialismo, sino porque además, frena las aspiraciones de las masas con miedo, sangre y múltiples formas de represión. Pero ante esto último, tenemos que dejar claro que los comunistas no pararemos hasta la emancipación de nuestra clase, la destrucción del imperialismo, y finalmente, la consecución del comunismo.

¡VIVA LA LCP!

¡VIVA LA LUCHA POR LA TIERRA EN BRASIL!