Contra la especulación y el abandono de los barrios obreros: no al PEC

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores nos posicionamos en contra del Plan Especial del Cabanyal-Canyamelar (de ahora en adelante, PEC) presentado por el ayuntamiento de València en el año 2019. Nos sumamos a las justas reclamaciones de movimientos y asambleas del barrio, que alegan que este plan no presenta una mejora sustancial ni aporta nada positivo para revertir la situación negativa que vive el barrio. 

¿De dónde viene este proyecto y cuál es la situación del barrio? El Cabanyal, como muchos otros barrios populares, lleva años sufriendo la desatención y la gentrificación, luchando contra ellas, y también lleva décadas luchando contra la destrucción y el desalojo del barrio. Primero se frenó el Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI), planteado por Partido Popular, que proponía: la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta la costa; el derribo de más de 600 edificios con bajas compensaciones económicas a las familias alojadas; la separación o ruptura del barrio en dos bloques; la falta de solución al mal estado de algunas zonas del barrio y a la falta de infraestructuras culturales, sociales etc. En definitiva, planteaba una clara especulación favorable a la burguesía de los sectores inmobiliario y del turismo, y no una solución a los problemas de las familias trabajadoras del barrio. 

Finalmente, el PEPRI fue tumbado entre el año 2015 y el año 2016 tras una larga lucha del movimiento vecinal del barrio. Pero para el año 2019, el Govern del Botànic presentó un nuevo plan para el barrio, el PEC. Este plan lejos de ser algo distinto al PEPRI, no beneficiaba a los vecinos. Este plan aprobado por las fuerzas que se dicen “del cambio” como Compromís y València en Comú, además del PSOE y C’s, tampoco ofrece ningún tipo de solución, sino que sólo agudiza el problema especulativo, y la dinámica gentrificadora del barrio. 

¿Qué plantea el PEC? Hay algunas cuestiones destacables: el plan está previsto que actúe durante unos 15 años, sobre una superficie de casi 1 millón y medio de metros cuadrados; contempla la construcción de un hotel de 15 plantas, bloques residenciales de 5 metros de altura, aparcamientos y una residencia universitaria. Por último, se plantea el PAI Eugenia Viñes, que estaba destinado a vivienda protegida, pero finalmente el acabará siendo objeto de la especulación y la turistificación: el nuevo proyecto plantea que las más de 200 viviendas sean de compraventa libre, y algunos de sus propietarios serían el Banco Sabadell y la SAREB. A su vez, como denuncia Cabanyal-Horta en sus alegaciones, no plantea limitaciones a los alquileres turísticos del barrio para atajar uno de los principales problemas que enfrenta el Cabanyal, y tampoco ataja la falta de infraestructuras que son necesarias en el barrio.

Numerosos colectivos del barrio se han posicionado en contra desde el año 2019, como por ejemplo: la Asociación de Vecinos y Vecinas del Cabanyal, Salvem el Cabanyal (asociación disuelta en el año 2019), Cabanyal-Horta, Cuidem Cabanyal-Canyamelar, Asociación Brúfol, Espai Veïnal Cabanyal (que posteriormente se ha transformado en Sindicat de Barri del Cabanyal), etc. El barrio mostró una gran unidad y combatividad cuando más de 150 vecinos acudieron a una asamblea explicativa del PEC el 2 de abril de 2019, y se mostraron mayoritariamente en contra de las propuestas que ofrecía este plan.  

Estamos totalmente de acuerdo con lo mencionado por estos colectivos, y a su vez debemos denunciar el engaño de los partidos que sirven al capital, que prometen soluciones y mienten a la clase trabajadora. Este engaño es especialmente obvio por parte de aquellos partidos que prometían el cambio, criticaban a los mercados y se posicionaban en clave electoral como la opción “de la gente de a pie”, de los trabajadores y trabajadoras, y de los barrios. Compromís y València en Comú, han demostrado que no representan más que el interés del capitalismo, de la clase burguesa dominante, y que ni su reformismo ni sus falsas promesas pueden acabar con los problemas de nuestra clase. 

Los trabajadores y trabajadoras de Valencia sólo tenemos una opción ante el PEC, ante las dinámicas especulativas y gentrificadoras, y ante el abandono de los barrios obreros: la lucha y la organización de nuestra clase en nuestros barrios, y generar contrapoder y unidad de clase en ellos. No podemos confiar en el parlamentarismo y en los gestores del sistema, sino tan sólo en nuestra fuerza y la presión que podemos ejercer, que ya demostró ser un factor decisivo contra el PEPRI, y que de nuevo debe mostrarse como imparable ante el PEC.