¡Construye el poder rojo en el Valle de las Uvas!

En estas fechas, como todos los veranos, cientos de trabajadores son empleados en la vendimia del Vinalopó Mitjà. “La dorada”, uva de mesa con denominación de origen del Vinalopó, se recoge, almacena y empaqueta a lo largo de los campos de Novelda, La Romana, Aspe, Monforte del Cid, Agost, Hondón de las Nieves y Hondón de los Frailes. Detrás de la uva dorada se esconde una burguesía que exprime hasta la última gota de sudor al proletariado.

Pese a los ingresos que reciben las grandes empresas del sector, las condiciones del proletariado rural son pésimas: jornadas de más de 10 horas, salarios miserables que en ocasiones rondan los 3 euros la hora, ausencia de contrato de trabajo y, en otros muchos, unas muy altas temperaturas donde “la única solución es beber agua” como defienden multitud de encargados y mandos intermedios. Además, la uva emplea un gran número de trabajadores emigrantes -principalmente latinoamericanos y secundariamente magrebíes- que son explotados salvajemente por la burguesía, que siendo consciente de las dificultades que sufren las comunidades extranjeras debido al racismo social e institucional que se vive en el Estado español, se aprovecha e incremente aún más su explotación. Es el caso de Hondón de las Nieves y La Romana, donde hemos podido ver cuadrillas recogiendo a 2 euros y medio la hora trabajando 12 horas. Tampoco se salva la juventud trabajadora, siendo costumbre que a los 16 años los jóvenes tengan su primera experiencia laboral en el sector durante los meses de verano.

Se dice popularmente que la uva del Vinalopó la produce la pequeña propiedad. Esto es falso, la patronal del campo lo sabe y lo sigue difundiendo por los medios de comunicación comarcales para dar un aspecto “popular” y“tradicional” al sector. Nada más lejos de la realidad, lo único que hacen es maquillar la explotación capitalista. La pequeña producción no existe en la uva. Es cierto que hay pequeñas parcelas con viña, pero la inmensa mayoría de la misma es de autoconsumo y nunca llega a entrar en circulación. La uva con denominación de origen del Vinalopó se produce en grandes empresas, como Uvas Ignacio Prieto en Aspe o Uvas doce en Monforte del Cid donde tienen miles de hectáreas de viña. El culpable de la explotación es la clase capitalista, clase que se enriquece con todo el sudor de nuestro trabajo: explotación que goza del beneplácito del Estado burgués y sus instituciones locales.

Así lo vemos cuando los alcaldes del Vinalopó se reúnen y realizan declaraciones institucionales a favor de los empresarios de la uva, les incentivan mediante subvenciones y les apoyan en sus reivindicaciones. Así ocurrió en las movilizaciones del campo, donde todos y cada uno de los alcaldes de la comarca sin excepción acudieron a la A7 a la altura de Monforte del Cid cuando la patronal se movilizaba “por un salario mínimo para la uva” mientras se negaba a aceptar la subida del Salario Mínimo Interprofesional para los jornaleros. Debemos hacer mención especial a Maria Dolores Berenguer, alcaldesa de Monforte del Cid, y Antonio Puerto, alcalde de Aspe, ambos dirigentes de Izquierda Unida a nivel local.

El gobierno más progresista de la historia y la participación del PCE en el gobierno nos ha dado grandes titulares que demuestran la bancarrota total del parlamentarismo y el revisionismo. Pero la socialdemocracia no solo se ha mostrado incapaz de solucionar los problemas de los trabajadores, sino que se ha fusionado con la burguesía a nivel local y gestiona por y para ellos. El caso de Aspe y Monforte del Cid es un ejemplo de ello, viendo como alcaldes de la socialdemocracia radical se convierten en los aférrimos defensores de la uva, el mármol y el calzado.

Al proletariado rural de la uva no nos queda nada más que la nuestra propia organización para acabar con una sociedad capitalista que ya se ha mostrado caduca, vieja, que no responde a las necesidades vitales mínimas de la mayoría de la población. No se puede acabar con la explotación en la uva sin acabar con la vieja sociedad, porque es la sociedad la que la sostiene. No se puede acabar con la vieja sociedad sin acabar con el viejo estado, el Estado burgués, un poder impuesto por la clase capitalista para permitir y asegurar la explotación al proletariado. Frente a su viejo poder burgués debemos construir un nuevo poder proletario, un poder rojo, un poder que no nazca de la clase explotadora, sino de la clase desposeída; un poder cuyo objetivo no sea perpetuar la situación en la uva mediante subvenciones y apoyo a la patronal, sino un poder que tenga por objetivo destruir a los capitalistas, socializar la tierra entre los trabajadores y que nadie sea explotado en el trabajo.

El poder rojo no cabe en sus urnas, en sus ayuntamientos ni en ninguna de sus instituciones. El poder rojo nace de la fuerza de los trabajadores, del poder que demuestran con acciones contundentes frente a la explotación, con acciones contundentes que pretendan transformar la sociedad. ¡El poder rojo se construye!

¡Empresarios de la uva explotadores!

¡Nuestra revolución acabará con sus privilegios!

¡Construyamos el poder rojo en el Valle de las Uvas!