No votes, ¡Rebélate! Luchemos para acabar con el capitalismo

Comunicado del Progressive Labor Party sobre las elecciones en EEUU

Ahora que una de las elecciones más divisorias de la historia estadounidense esta tan cercana, los trabajadores debemos tener en claro lo más importante: sin importar quién sea elegido, nuestra clase pierde. Las carreras políticas de Donald Trump y Joe Biden han sido construidas con ataques racistas contra la clase trabajadora. Sabemos que tienen diferencias estratégicas y tácticas; son frentes de dos alas diferentes de los sanguinarios patrones capitalistas. No importa cuál candidato termine en lo alto de la mierda patronal el 3 de noviembre, los trabajadores enfrentaran una lucha de vida o muerte. El fascismo seguirá creciendo, el terror racista por la policía y otros vigilantes racistas también. Masacres imperialistas seguirán ocurriendo. Ningún patrón es bueno, demócrata o republicano. Votar por el “menos” malo no nos dará el futuro que necesitamos. Así como el capitalismo y el racismo crecieron juntos, con las atrocidades del comercio de esclavos en África, ¡juntos morirán con la revolución comunista!

Trump es un despreciable y vil monstruo racista y sexista. La línea de presidentes estadounidenses es una malvada galería entre violadores esclavistas racistas (mas conocidos como los Padres Fundadores) y racistas “progresistas” (Lincoln, Teddy Roosevelt, Woodrow Wilson) además de criminales de guerra asesinos (FDR, JFK, LBJ, los Bush, y Obama, entre otros). Aun así, Trump sobresale como la horrible cara de la decadencia y declive del capitalismo estadounidense. Sin duda, millones de nuestras hermanas y hermanos de la clase trabajadora están aterrorizados de otros cuatro años del fascista #45 y corren a votar para sacarlo. Pero también están desilusionados con la política electorera, como escribió Thomas Edsall en el New York Times “Ningún partido ha podido imponer una confianza duradera por parte de los votantes estadounidenses desde 1980. En ese sentido, ambos partidos son fundamentalmente partidos minoritarios” (21/10).

Pero, no nos equivoquemos. Aun con lo despreciable que es Trump y los insignificantes patrones Fortress América a quienes sirve, ellos no son el peor peligro para nuestra clase. Votar jamás ha protegido los “derechos” de los trabajadores

Las elecciones son una herramienta que los capitalistas utilizan para saldar cuentas mientras desvían la ira de los trabajadores, para que no veamos la raíz de todos nuestros problemas – el sistema de ganancias. Votar nunca ha creado un cambio sustancial a largo plazo. Los seudo lideres del partido demócrata se están esforzando mucho para asustar a los trabajadores, quieren que votemos por el racista Joe y la policía Kamala Harris y preservar la ley Affordable Care Act (la cual deja a decenas de millones sin seguro) y los derechos de aborto para las mujeres (que ha sido desmantelado ya, en casi todo el país). En realidad, el servicio medico de nuestra clase ha sido eviscerado por décadas por tipos como Andrew Cuomo, el rey de los recortes, y por los republicanos. El año pasado, un poco antes de la pandemia, las ciudades dirigidas por demócratas estaban cerrando ¡casi 30 hospitales al mes! El impacto letal recaía en las comunidades negras y latinas pobres. (US News, 10 de julio,2019).

El debate sobre el derecho de la mujer a “escoger” esta estrechamente ligado al racismo. Aun cuando la tasa de abortos a bajado en los últimos 15 años, las desigualdades racistas del capitalismo son las que llevan a que las mujeres negras tengan una tasa mas alta de abortos. Es mas, “desde las encarcelaciones masivas a la mortalidad infantil…la mejor manera de reducir abortos es abordando las circunstancias difíciles que llevan a muchas mujeres negras a terminar sus embarazos” (NYT, 6/7/2019). Sabemos que el racismo y sexismo es innato al capitalismo y la sociedad de clases. ¡A ningún capitalista, vendido, o lacayo le importa nuestro bienestar ni el futuro de nuestros hijos!

El pánico de los liberales porque los trabajadores negros pierdan su “derecho” a votar, oculta mas historia racista. En 1865, la 13ª Enmienda acabo con la esclavitud mientras permitía la esclavitud de trabajadores negros en las prisiones e ignoraba el terror racista de las leyes anti-negras y Jim Crow. Cien años mas tarde, el Congreso estadounidense paso las leyes Voting Rights y Law Enforcement Assistence, de Lyndon Johnson, el primer paso hacia la militarización de la policía local y las encarcelaciones masivas. En estas elecciones, mas de 5 millones de trabajadores no podrán votar por ser convictos de una felonía dentro del sistema de injusticia criminal. Los trabajadores negros tienen cuatro veces menos oportunidad de escoger a su próximo explotador (sentencingproject.org).

Enemigo de clase #1 – Joe Biden

Mientras servía los intereses del capital financiero, Biden ha sido protagonista en la construcción del racismo, sexismo, y la guerra, por casi medio siglo. La carrera del racista Joe empezó en la década de 1970, en el Senado estadounidense, donde se opuso al “busing” [transporte de niños negros] para la integración de las escuelas. A principios de 1980, Biden estaba muy ocupado legislando el terror policial racista y las encarcelaciones masivas, legalizo, junto al racista segregacionista Strom Thurmond, el decomiso de propiedad de trabajadores negros y la uso para comprar armas estilo militar para la policía.


En 1988, Biden fue co-autor de la infame ley “100-1” cuyo blanco eran los trabajadores negros y latinos, esta ley imponía una sentencia obligatoria de 10 años por posesión de pequeñas cantidades de crack. En 1994 denuncio “depredadores en nuestras calles” y dirigió la envestida de la ley de Bill Clinton “Crime Bill”, la cual duplico la población carcelaria y encarcelo a generaciones de trabajadores negros y latinos. La consigna de Biden sonaba muy parecido a lo que dice Trump “Encarcelar al HdP” (NYT,25/6/19). Hasta hoy, después de otro año de linchamientos impunes por la policía racista, el candidato demócrata sigue apoyando mas financiamiento para la policía racista (The Hill, 5/8).


Como buen testaferro leal imperialista, Biden aplaudió los bombardeos de la OTAN en Kosovo, para asegurar un oleoducto para las refinerías estadounidenses. Apoyo la invasión estadounidense de Irak, donde asesinaron a cientos de miles de civiles. Como vice-presidente, apoyo las guerras con drones de Obama, asesinando un sin numero de familias y sus hijos.

Enemiga de clase #2 – Kamala Harris

Como fiscal en San Francisco y después como fiscal general del estado de California, la policía mayor, Kamala “lucho con uñas y dientes para mantener las condenas erróneas” (theguardia.com, 31/1/19). Los perfiles racistas de la policía hacia trabajadores negros florecieron bajo su mando. Cuando los asesinatos racistas por la policía estaban en lo mas alto, la oficina de Harris apoyaba reformas inservibles como cámaras corporales y mas “diversidad” en el cuerpo policial, además de no enjuiciar los casos mas notorios (NYT, 9/8).


Cuando tomo posesión como fiscal general, Harris amenazo a los padres de niños que faltaban a la escuela con “todo el peso y consecuencias de la ley” y después se reía de quienes la criticaban (theguardian.com, 30/1/19). En vez de crear programas en apoyo a los padres trabajadores, ella los criminalizo. Cuando, y si, se convierte en la primera mujer negra-asiática vicepresidenta, su vergonzoso historial como sirviente de la clase dominante racista y sexista demostrara que la política de identidad es el camino errado.


Biden y Harris dicen que restauraran el salario “progresista” y el aumento a los impuestos corporativos, para sacarle a los ricos el financiamiento para el próximo conflicto inter-imperialista, probablemente con China. Pero, aunque los patrones del capital financiero saben que necesitan disciplinar a su propia degenerada clase, al final de cuentas, será nuestra clase la que pague hasta las ultimas consecuencias, por el imperialismo estadounidense. Estos grandes fascistas gobernantes saben que necesitan un ejercito patriótico y comprometido de trabajadores negros, blancos, latinos y asiáticos, todos unidos detrás de las guerras sangrientas patronales por ganancias. Esa es una de las razones por las que los liberales están tan desesperados por sacar al aislacionista, nacionalista blanco Trump. Para ExxonMobil y JPMorgan Chase, la peor ofensa de Trump es haber rehusado invertir sangre y tesoro en defensa de su tambaleante imperio.

Necesitamos la revolución por el poder obrero

Aunque mucha de la militancia antirracista de las luchas en este verano ha sido desviada hacia la inutilidad de las votaciones, el Partido Laboral Progresista deberá continuar dirigiendo a nuestros compañeros de trabajo y amigos hacia la lucha de clases. Debemos sumergirnos en el movimiento de masas y las luchas de reforma mientras las convertimos en escuelas para el comunismo. No importa quién ocupe la Casa Blanca en enero, los patrones seguirán moviéndose hacia el fascismo y la guerra; la crisis de su sistema lo requiere. Ahora es el momento de plantar las semillas para la revolución comunista. Ahora es el momento de sobreponernos al miedo y escepticismo de los trabajadores –¡preparar a nuestra clase para que se muevan de las urnas a las barricadas! ¡Únete al Partido Laboral Progresista! ¡Lucha por el comunismo!

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