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Solidaridad con la lucha revolucionaria del pueblo filipino y el Partido Comunista de Filipinas

Filipinas es un país dominado por distintas potencias imperialistas extranjeras, destacando históricamente EEUU, pero sumándose recientemente China. Estas potencias han mantenido a Filipinas en el subdesarrollo económico y social: una industria subdesarrollada, de bajo valor añadido y dependiente, una economía extractiva que se lleva productos agrícolas y minerales sin apenas procesar, un sector financiero especulativo que sobrevive en buena medida por las remesas de la enorme emigración filipina, y áreas enteras del país en las que la población subsiste mediante formas de agricultura pre-capitalistas a la vez que se ve obligada a resistir los embates de las multinacionales del monocultivo que destrozan sus fuentes de sustento. Es decir, Filipinas es un país semicolonial y semifeudal.
Desde Iniciativa Comunista, Organización Comunista Revolución y el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores, expresamos nuestra solidaridad con el Partido Comunista de Filipinas (CPP) y la lucha revolucionaria que encabeza, así como con todo el pueblo filipino en lucha por su liberación nacional y social, frente a la represión desatada del régimen fascistoide de Rodrigo Duterte.

Ni aulas inseguras, ni brecha digital

Desde el comienzo de la pandemia se ha realizado una gestión nefasta por parte de las universidades. Los estudiantes hemos sufrido problemas tales como la semipresencialidad como método docente, así como la carencia de espacios de estudio y aulas que garantizasen nuestra seguridad. Muchos de los inconvenientes con los que nos hemos encontrado no nacen con la pandemia, sino que forman parte de un proceso de infrafinanciación que llevamos padeciendo de manera sistemática desde hace tiempo. Hablamos de un sistema educativo público incapaz de amoldarse a los cambios que exige la situación de excepción sanitaria en la que nos encontramos. Esta es una realidad que se ha hecho latente durante el periodo de examinación presencial en las universidades públicas de todo el Estado español.

¡Apoyo a la huelga de los estudiantes en el País Valencià!

La crisis del coronavirus ha afectado a todos los niveles de la sociedad, siendo, como siempre, la clase trabajadora la principal afectada, y esta crisis evidentemente tiene sus consecuencias en el sistema educativo.
Desde el inicio de la pandemia, hemos podido ver una nefasta gestión y nula voluntad de inversión, tanto por parte de las instituciones como de las universidades, que, ante una situación excepcional, no han sido capaces de dotar a la educación de los medios para impartir una docencia de calidad a los estudiantes de clase trabajadora.

Conquistemos nuestro futuro

Durante décadas nos han vendido la educación reglada en general, y el sistema educativo español en particular, como la clave para acabar con la desigualdad, mostrándose a sí mismo como un ascensor social que permite elevar el nivel de vida de cada generación al respecto de la anterior, permitiendo a cualquier persona independientemente de su situación lograr las mismas oportunidades en una oda a la meritocracia.

Plan de alquiler para la “clase media”

Este lunes se ha dado a conocer el llamado plan de alquiler para ‘’la clase media trabajadora’’ en Madrid. Pese a que el plan se venda como un balón de oxígeno para muchas familias de clase trabajadora, evidencia varias problemáticas. Por un lado, la incapacidad de que en el capitalismo se pueda garantizar un trabajo y sustento para la clase trabajadora, siendo necesaria la intervención del Estado; y por otro lado, la propia dificultad para que este bono social no se traduzca en una subida de los precios, ya que como bien sabemos la llamada mano invisible funciona a favor del capital.

Frente a cualquier temporal siempre la clase obrera

Desde el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores salíamos hoy a denunciar en la ciudad de Albacete la dramática situación a la que se enfrentan las familias trabajadoras en coyunturas de adversidad meteorológica y temperaturas extremas, como las que estos días de atrás se vienen sucediendo.
La borrasca filomena que ha azotado la ciudad y el resto de la Península nos ha dejado grandes nevadas y una ola de frío que se ha sentido de forma muy significativa llegando a caer las temperaturas por debajo de -13C.

¿Y la seguridad de los estudiantes?

Desde el comienzo de la pandemia se ha realizado una nefasta gestión por parte de las universidades. Los estudiantes hemos sufrido problemas como falta de aulas, falta de espacios de estudio, la semipresencialidad como método docente, etc. Muchos de estos problemas ya eran latentes antes de la pandemia, pero con esta no han hecho más que agudizarse mostrando la precariedad del sistema un sistema público de educación que no ha sido capaz de amoldarse a los cambios que la pandemia exigía, debido al proceso de infrafinanciación que llevamos años sufriendo con los recortes en el presupuesto educativo año tras año, ataques a la educación pública como el 3+2, o la subida de ratios en las aulas. Ahora, al encontrarnos en época de exámenes universitarios, estas problemáticas no han hecho más que agudizarse.

Cerrar un año de desafíos para inaugurar otro de lucha

Ha sido para muchos trabajadores un año de pérdida, de dificultades y de mucho dolor, pero también ha sido un año de lucha. Mientras en cada crisis las empresas reciben ayudas, subsidios, facilidades y salen siempre con las ganancias intactas o ligeramente mermadas, los trabajadores sólo reciben incertidumbre, paro, empeoramiento de las condiciones y horas y horas de trabajo con menos medios y mayor riesgo.

Movemos el mundo, paramos sus golpes

Somos los trabajadores los que día tras día construimos el mundo que vendrá; somos nosotros quienes movemos con nuestra fuerza el mundo que hoy existe, y también, quienes nos vemos obligados a parar los golpes de una clase dominante que se lucra de nuestra explotación.